Aceite de oliva

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Gastronomía

Los expertos coinciden: "La temperatura ideal para conservar el aceite de oliva se sitúa entre los 13 y los 25 °C y en un lugar fresco y seco"

La forma de conservar este alimento influye directamente en su sabor, aroma y propiedades

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El aceite de oliva es uno de los productos más representativos de la gastronomía española. Sin embargo, conservarlo de forma incorrecta puede acelerar su deterioro y hacer que pierda parte de su sabor, aroma y propiedades nutricionales mucho antes de lo esperado.

Aunque muchas personas lo dejan junto a la vitrocerámica o en una aceitera sobre la encimera, los expertos advierten de que el calor, la luz y el oxígeno son los tres grandes enemigos de este alimento. El Consejo Oleícola Internacional (COI) recomienda protegerlo de estos factores para mantener su calidad durante más tiempo.

Lugar fresco y seco

La temperatura ideal para conservar el aceite de oliva se sitúa entre los 13 y los 25 grados centígrados, siempre en un lugar fresco, seco y alejado de la luz directa. Mantener la botella cerca de los fogones, del horno o de una ventana expuesta al sol acelera su oxidación y degrada sus antioxidantes naturales.

Por este motivo, la mejor opción es almacenarlo en una despensa o armario, lejos de fuentes de calor. Si la temperatura baja mucho, como ocurre en el frigorífico, el aceite puede solidificarse parcialmente, aunque este proceso es reversible y no afecta a su calidad una vez recupera la temperatura ambiente.

El envase también influye

Otro aspecto fundamental es el tipo de recipiente. El COI aconseja utilizar botellas de vidrio oscuro, recipientes de acero inoxidable o de cerámica aptos para uso alimentario, ya que protegen el aceite de la luz. Además, desaconseja los recipientes de hierro porque favorecen la oxidación.

También resulta importante cerrar siempre bien el envase. Cada vez que el aceite entra en contacto con el aire, el proceso de oxidación se acelera, reduciendo su frescura y favoreciendo la aparición de sabores rancios con el paso del tiempo.

Un consejo para que dure más tiempo

Los especialistas recomiendan comprar envases adaptados al consumo habitual del hogar. Si se adquieren formatos grandes, conviene trasvasar parte del contenido a una botella más pequeña de vidrio oscuro para reducir la cantidad de aire en contacto con el aceite y conservar mejor sus cualidades. El COI aconseja consumir el contenido de un envase abierto, preferiblemente, en un plazo de entre uno y tres meses.

Seguir estas pautas permite preservar el sabor, el aroma y las propiedades de uno de los alimentos más valiosos de la dieta mediterránea, evitando que pierda calidad antes de llegar a la mesa.

Beneficios del AOVE

El aceite de oliva virgen extra (AOVE) es la principal fuente de grasa de la dieta mediterránea y su consumo habitual se asocia con una mejor salud cardiovascular. Su alto contenido en ácido oleico, una grasa monoinsaturada, y en polifenoles, compuestos con acción antioxidante y antiinflamatoria, ayuda a proteger las células frente al estrés oxidativo.

La evidencia científica, también, indica que sustituir grasas menos saludables contribuye a mantener un perfil lipídico más favorable. Además, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) reconoce que los polifenoles del aceite de oliva ayudan a proteger los lípidos de la sangre del daño oxidativo, uno de los procesos relacionados con el envejecimiento celular y el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Beneficios del aceite

Los beneficios del consumo regular de aceite de oliva virgen extra también se han observado en grandes ensayos clínicos como PREDIMED, realizado en España con más de 7.000 participantes. Este estudio concluyó que una dieta mediterránea enriquecida con AOVE reduce de forma significativa el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares, como infartos o ictus, en personas con alto riesgo cardiovascular.

Otras investigaciones recientes apuntan, además, a que sus compuestos bioactivos pueden contribuir a disminuir la inflamación, mejorar algunos marcadores metabólicos e incluso favorecer la salud cognitiva, aunque los expertos subrayan que estos efectos se producen dentro de un patrón de alimentación saludable y no por el consumo aislado del alimento