Bar Niu

Bar Niu GALA ESPÍN Barcelona

Gastronomía

El bar de Barcelona que busca un relevo para su dueño de 70 años: famoso por sus tapas y bocadillos caseros

Su propietario, Francesc Pujadó, sigue al frente del local mientras busca un traspaso que le permita jubilarse

Otras noticias: Cinco años bajo la losa del covid: “Jubilarme es imposible por las deudas acumuladas con el bar cerrado”

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Cinco años después del confinamiento por la pandemia, las consecuencias económicas siguen pesando sobre pequeños negocios de Barcelona. Es el caso de El Niu, una bocadillería de la calle València cuyo propietario, Francesc Pujadó, asegura que no puede jubilarse por las deudas acumuladas durante el cierre obligado.

A sus 70 años, el restaurador continúa al frente del local pese a que su plan era retirarse hace tiempo. Antes de la crisis sanitaria, tenía previsto buscar un traspaso y dejar atrás una vida dedicada a la hostelería. Sin embargo, el impacto del covid cambió sus planes.

Un golpe duradero

El cierre de bares y restaurantes durante el estado de alarma dejó sin ingresos a miles de negocios. Según datos oficiales del Gobierno, el INE y la Seguridad Social, la hostelería fue uno de los sectores más castigados por las restricciones, junto al turismo y el ocio.

Pujadó sostiene que el problema no terminó con la reapertura. "A mí me embargaron los datáfonos porque debía un par de trimestres", explica a Crónica Global. No poder cobrar con tarjeta le supuso, según calcula, una caída cercana al 50% de las ventas.

Para intentar compensar las pérdidas, recurrió al reparto a domicilio y llegó a preparar hamburguesas para plataformas como Glovo. Aun así, el esfuerzo no fue suficiente para equilibrar unas cuentas que, todavía, condicionan su día a día.

Francesc Pujado, dueño de Bar Niu

Francesc Pujado, dueño de Bar Niu GALA ESPÍN Barcelona

El traspaso esperado

El propietario de El Niu reconoce que su mayor deseo es encontrar a alguien que valore el negocio. "Jubilarme es imposible", lamenta. También, admite que sueña con que aparezca una persona dispuesta a hacerle una oferta digna para poder marcharse.

De momento, las propuestas recibidas no le convencen. La última, asegura, apenas alcanzaba los 10.000 euros por el traspaso. Una cantidad que considera insuficiente para un local que ha construido con esfuerzo y que mantiene una clientela fiel.

Pujadó defiende que El Niu no es solo una bocadillería. Su carta incluye, además, estas novedades: ensalada de queso de cabra con tomate, manzana, nueces y vinagreta de Módena, tapas hechas al momento, cazuelitas de chistorra de Donostia, patatas enmascaradas, butifarra troceada con mostaza y patatas a la Santurce.

Carta del Bar Niu

Carta del Bar Niu GALA ESPÍN Barcelona

Producto y oficio

También, destacan sus hamburguesas Pata Negra y Pata Negra Gourmet, con jamón ibérico de bellota, foie y Pedro Ximénez. A ello se suman sus conocidos bocadillos de butifarra del perol, uno de los reclamos habituales del establecimiento.

El restaurador trabaja solo. Asegura que contratar personal no le resultaría rentable y que, a estas alturas, tampoco quiere volver a gestionar una plantilla. En otros negocios llegó a tener hasta 30 empleados, pero ahora prefiere controlar él mismo cada detalle.

Su fórmula, dice, está en una carta sencilla y versátil. "Con cinco productos, ofrezco cuarenta posibilidades", resume. El resto depende del esfuerzo diario y de una máxima que repite con claridad: en hostelería hay que ser trabajador y disfrutar del oficio.

El precio personal, sin embargo, ha sido alto. Pujadó trabaja siete días a la semana, no recuerda sus últimas vacaciones y echa de menos pasar más tiempo con su mujer, sus hijos y sus nietos. Mientras no llegue un traspaso justo, seguirá levantando la persiana de El Niu, un negocio que sobrevivió al covid, pero que todavía paga sus consecuencias.