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Gastronomía

Los cocineros coinciden: "Es recomendable no pelar las patatas antes de cocerlas, ya que la piel protege del interior durante el proceso de cocción"

Varios cocineros opinan que, este truco, que puede marcar la diferencia entre la textura y el sabor

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Las patatas cocidas son la base de recetas tan populares como la ensaladilla rusa, las ensaladas de verano o numerosas guarniciones. Sin embargo, aunque parezca una elaboración sencilla, no siempre se obtiene el resultado esperado.

Uno de los errores más habituales consiste en pelar las patatas antes de cocerlas. Una práctica muy extendida que, según varios cocineros, puede afectar directamente a la textura final del producto y favorecer que absorba más agua durante la cocción.

La clave está en la piel

Con la llegada de las altas temperaturas, las recetas frías vuelven a ganar protagonismo en muchas mesas. Por ello, lograr unas patatas firmes y cremosas se convierte en un aspecto fundamental para conseguir un buen resultado.

El cocinero y creador de contenido Pelayo Fernández defiende que las patatas deben introducirse en la olla bien lavadas, pero sin retirar la piel. Según explica, esta actúa como una barrera natural que evita la entrada excesiva de agua durante el hervido.

Más sabor y mejor textura

La misma idea comparte el cocinero Eric Lahuerta, que insiste en que cocer las patatas con piel ayuda a conservar mejor su sabor y favorece una textura más cremosa. Además, la piel protege el interior durante el proceso de cocción y evita que el tubérculo se vuelva acuoso.

Esta teoría también encuentra respaldo fuera de las cocinas profesionales. Diversos especialistas culinarios coinciden en que la piel funciona como un escudo frente al agua, lo que permite mantener una pulpa más compacta y menos empapada.

El agua también importa

Otro aspecto fundamental es el momento en el que comienza la cocción. Los expertos recomiendan introducir las patatas en agua fría o templada, en lugar de hacerlo cuando ya está hirviendo.

Según Lahuerta, este método permite una cocción uniforme desde el exterior hasta el centro. La recomendación es especialmente importante en verduras que crecen bajo tierra, como las patatas, las zanahorias o los nabos.

El truco para que queden perfectas

El cocinero Carlos de la Calle recuerda que no existe un tiempo de cocción universal. Todo depende del tamaño de cada pieza. Por ello, aconseja utilizar patatas similares para que todas alcancen el punto adecuado al mismo tiempo.

Para comprobar si están listas, propone una técnica sencilla: introducir un cuchillo en la patata. Si entra con facilidad y la pieza cae al levantarla ligeramente, significa que la cocción ha terminado y ya puede retirarse del fuego.

Qué ocurre con los nutrientes

Además de la textura, cocinar las patatas con piel también puede aportar ventajas nutricionales. Datos de Potatoes USA señalan que retirar la piel reduce parte del contenido de fibra del alimento, aunque la mayor parte de nutrientes como el potasio y la vitamina C se encuentran en la pulpa.

Por su parte, la base de datos oficial FoodData Central, del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), confirma que la patata sigue siendo una fuente relevante de nutrientes y que la piel aporta una parte de su contenido en fibra.

En definitiva, los expertos coinciden en una idea sencilla: no pelar las patatas antes de cocerlas. Un gesto mínimo que ayuda a conservar mejor su textura, evita el exceso de agua y permite obtener un resultado mucho más sabroso en cualquier receta.