Cafetera con granos de café

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Gastronomía

Cuba da una lección a España: "La espumita del café se consigue mezclando azúcar con las primeras gotas hasta obtener una crema espesa y de color caramelo"

Una técnica sencilla que permite obtener una bebida más aromático y equilibrada

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Entre lattes, cafés de especialidad y métodos de extracción cada vez más complejos, pedir un café se ha convertido casi en un ejercicio de precisión. Lo que durante décadas fue una bebida cotidiana ha pasado a ocupar un lugar cercano al del pequeño lujo diario.

Sin embargo, mientras las cafeterías especializadas ganan terreno en las ciudades españolas, muchos siguen encontrando en la cafetera italiana una de las formas más fiables y económicas de preparar un buen café en casa.

Un icono que cambió las cocinas

La historia de esta cafetera comenzó en 1933, cuando el ingeniero italiano Alfonso Bialetti diseñó la famosa Moka Express, un invento que permitió llevar a los hogares un café intenso y aromático sin necesidad de máquinas profesionales. La propia compañía Bialetti sigue destacando este hito como el origen de una revolución doméstica en la preparación del café.

Su éxito fue inmediato porque ofrecía una alternativa sencilla, asequible y eficaz. Gracias a un sistema basado en la presión del vapor, millones de familias pudieron disfrutar de un café similar al que hasta entonces solo se encontraba en cafeterías y bares.

Mucho más que una cafetera

Con el paso de las décadas, la Moka Express se convirtió en un símbolo de la cultura italiana. Su característico diseño octogonal apenas ha cambiado desde su creación y continúa siendo una referencia mundial dentro de la industria del café.

Pero más allá de su historia, existe un método tradicional que permite sacar aún más partido a esta cafetera. Un truco popular en Cuba que logra que incluso los cafés más económicos resulten sorprendentemente sabrosos.

El secreto está en la espumita

La clave del llamado café cubano reside en una preparación conocida como espumita. El proceso consiste en mezclar vigorosamente azúcar con las primeras gotas de café que salen de la cafetera hasta obtener una crema espesa y de color caramelo.

Esa emulsión actúa como base de la bebida y aporta una textura diferente, además de repartir mejor el dulzor. El resultado es un café con más cuerpo y una sensación más equilibrada en boca, utilizando menos azúcar de la que suele añadirse habitualmente.

Cómo conseguir el mejor resultado

Para preparar este café basta con llenar la base de la cafetera con agua hasta la válvula de seguridad y añadir café molido de tueste natural en el filtro, sin presionarlo. El agua debe calentarse a fuego medio-bajo para favorecer una extracción más uniforme.

Mientras el café comienza a subir, se colocan dos cucharadas de azúcar moreno en una taza resistente al calor. Cuando aparecen las primeras gotas de café, se recoge una cucharada y se mezcla rápidamente con el azúcar hasta obtener la característica crema espesa.

Los errores más frecuentes

Uno de los fallos más habituales es utilizar un fuego demasiado fuerte. Cuando esto ocurre, el agua atraviesa el café demasiado rápido y aparecen sabores más amargos y menos equilibrados.

También conviene evitar compactar el café en el filtro y descuidar la limpieza de la cafetera. Los restos acumulados pueden alterar el sabor de las siguientes preparaciones y reducir la calidad final de la bebida.

La popularidad de los cafés de especialidad ha ampliado el conocimiento sobre esta bebida, pero algunas de las mejores ideas siguen naciendo de las costumbres más sencillas. La combinación entre una cafetera italiana y la tradicional espumita cubana demuestra que no siempre hace falta invertir más para disfrutar de una taza memorable. A veces, el mejor café sigue escondido en los trucos de toda la vida.