Ada Parellada y rollos de canela

Ada Parellada y rollos de canela CG

Gastronomía

Ada Parellada, chef: "Los mejores rollos de canela no se hacen con yemas de huevo, sino con 500 g de harina, 200 ml de leche y 100 g de azúcar"

Es un dulce que no forma parte de la tradición pastelera catalana, ya que su origen está lejos de aquí, pero es imposible resistirse a ellos

Otras noticias: Los cocineros coinciden: "El truco para un plato más sabroso de guisantes no es añadir solo jamón, sino un poco de mantequilla al final de la cocción"

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La chef del Semproniana, Ada Parellada, a través de consejos prácticos, técnicas ingeniosas y trucos culinarios, comparte ideas para sacar el máximo partido a cada ingrediente y hacer más fácil, cómoda y placentera la experiencia entre fogones.

En esta ocasión, la reconocida cocinera catalana desvela un truco infalible para preparar unos irresistibles rollos de canela, un recurso que querrás incorporar de inmediato a tu recetario.

El postre que te sorprenderá

Este postre, conocido internacionalmente, como cinnamon rolls, es una de sus mayores debilidades. No forman parte de la tradición pastelera catalana y aunque su origen está lejos de aquí, es imposible resistirse a ellos.

Esponjosos, dulces y absolutamente adictivos, tienen ese poder de hacer que quieras repetir una y otra vez. Y como los caprichos dulces conviene disfrutarlos con moderación, una buena idea es compartirlos: cuando prepares una tanda, reserva algunos para sorprender a tus vecinos o amigos con una merienda de lo más especial.

Receta Ada Parellada

Esta es la receta de los rollos de canela de Ada Parellada:

Ingredientes

  • 500 g de harina
  • 200 ml de leche
  • 100 g de azúcar
  • 100 g de mantequilla
  • 25 g de levadura fresca
  • 1 huevo
  • 5 g de sal
  • Para el interior
  • 100 g de mantequilla pomada (mantequilla bien blanda)
  • 100 g más de azúcar
  • 40 g de canela
  • Para el glaseado
  • 150 g de azúcar glas
  • 50 ml de leche

Paso 1

Disolvemos la levadura en la leche tibia. Mezclamos la harina con el azúcar, la leche con la levadura disuelta, el huevo y la sal. Cuando sea una masa, le integramos la mantequilla poco a poco. Amasamos un buen rato, sobre un cuarto de hora hasta, que la masa ya no se nos pegue a las manos. Ponemos la masa en un bol untado con aceite.

Paso 2

Tapamos y la dejamos reposar durante una hora o hasta que doble el volumen. La desgasificamos con unos puñetazos suaves. Ahora debe reposar unos diez minutos. Mezclamos la mantequilla pomada con el azúcar moreno y la canela. Estiramos la masa en forma de rectángulo y esparcimos la mezcla de mantequilla, azúcar y canela por encima.

Paso 3

Enrollamos sobre sí misma y la cortamos en rodajas de un par de dedos de ancho. Las disponemos tumbadas (de manera que se vea la espiral de canela hacia arriba) en un molde previamente untado de mantequilla, con un dedo de separación entre ellas. Tapamos y dejamos reposar hasta que doblan de volumen, bien bien una hora.

Paso 4

Horneamos 20 minutos a 180 °C. Si se tuestan demasiado, las tapamos a media cocción. Disolvemos el azúcar glas con la leche del glaseado y, cuando los rollos estén fríos, los embadurnamos con la mezcla. Irá tomando color blanco a medida que pasa el tiempo.

La importancia del glaseado

El glaseado es una preparación dulce y fluida que se aplica sobre pasteles, bollería y otros productos de repostería para aportar brillo, sabor y una textura más atractiva. Habitualmente se elabora a partir de azúcar glas mezclado con un líquido --como agua, leche o zumo de limón--, aunque existen numerosas variantes, desde los clásicos glaseados para donuts hasta los sofisticados glaseados espejo utilizados en alta pastelería. Además de su función estética, ayuda a conservar la humedad de las elaboraciones y aporta una capa adicional de sabor.

En repostería profesional, se considera una técnica fundamental para realzar el acabado de tartas, bizcochos y piezas de bollería. Su consistencia, más ligera que la del frosting o la cobertura tradicional, permite que se distribuya de forma uniforme y que se solidifique ligeramente sin llegar a endurecerse por completo.

Existen también glaseados específicos, como el nappage francés, empleado para recubrir frutas en tartas y evitar su oxidación, además de proporcionarles un aspecto brillante y apetecible.

Gastronomía de Ada Parellada

La gastronomía de Ada Parellada se caracteriza por una profunda defensa de la cocina catalana tradicional, reinterpretada con una mirada contemporánea, creativa y accesible. Reivindica los platos de raíz, los productos de temporada y las recetas elaboradas desde cero, manteniendo siempre un fuerte vínculo con el territorio y la cultura gastronómica catalana.

Otro de los pilares de su cocina es el aprovechamiento alimentario y la sostenibilidad. Parellada se ha convertido en una de las principales divulgadoras de la cocina contra el desperdicio, promoviendo iniciativas como Gastrorecup y defendiendo una gastronomía ética basada en el máximo aprovechamiento de los alimentos.

Su filosofía culinaria apuesta por transformar ingredientes cotidianos en propuestas sabrosas e imaginativas, combinando pedagogía, conciencia ambiental y una cocina doméstica práctica que busca acercar la buena alimentación a todos los públicos.