Un espacio del restaurante Cera 23
Cera 23, el refugio gastronómico escondido en el corazón del Raval
Celebra quince años en el barrio como uno de los locales más reconocibles. Cocina de fusión con raíces gallegas, producto como base y un espacio rústico definen su recorrido desde sus inicios.
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Más allá de las primeras impresiones, el barrio del Raval esconde rincones culinarios que merecen ser descubiertos, como Cera 23, un restaurante de fusión mediterránea y gallega. Sus dueños no hicieron problema con el nombre y tomaron prestados el número y la calle donde se encuentra.
La historia de este local comenzó hace quince años, cuando Carlos García junto a Rubén Bermúdez y Guillermo Dosil apostaron por una propuesta culinaria tan amplia como ambiciosa.
Su carta se mueve entre tradición mediterránea y sabores --un poco más-- internacionales, con el producto fresco como hilo conductor. Junto a arroces o bacalao, aparecen guiños gallegos, como el pulpo asado, además de imprescindibles actuales, como el ceviche y el tataki.
Un refugio
Escondido en un discreto callejón, Cera 23 se presenta como un lugar para mantenerse al margen del bullicio exterior. El interior apuesta por una estética cálida y acogedora, con muros de aire industrial, mobiliario de madera y una iluminación tenue que invita a alargar la sobremesa.
El diseño lleva la firma del exbailarín e interiorista Antonio I. Montouto, que concibió el local como un escenario en el que cada elemento y espacio transcurren diferentes escenas.
Dinner room del restaurante
Precisamente, una de las salas llama la atención por una pared con un papel decorativo que imita estanterías de libros y objetos vintage, lo que refuerza la sensación de intimidad.
La barra, separada de la cocina, contribuye a crear un ambiente relajado, mientras que la cercanía y amabilidad del equipo terminan de dar forma a una experiencia que destaca tanto por el trato como por la comida.
Platillos
Los entrantes se centran en propuestas frescas, con combinaciones que van, desde tostas de sardina ahumada, tartar de tomate, ceviche de corvina y berenjena asada, hasta opciones más marinas como ostras con ponzu, zamburiñas o tataki de llobarro.
Pulpo asado
En los principales, la carta continúa con platos como el arroz de setas de temporada, los ravioles de foie o el volcán de arroz negro. También aparecen productos más contundentes como el calamar de playa, el meloso de ternera, el pulpo asado, la paella de mariscos y el entrecot cube roll.
Cócteles de autor
Pasando a las bebidas, el blackberry mojito se ha alzado como el cóctel estrella del restaurante, una mezcla de cordial de mora y granada con ron añejo ahumado, licor de mora, lima y menta, que equilibra dulzor y frescor.
Blackberry mojito
La lista se complementa con opciones como el wild amaretto sour, el caffeine soul (una variación del aperol spritz) o el gin sour, además de una selección de vinos y otras propuestas clásicas. Cera 23 tiene, además, un local hermano, Never, centrado en la coctelería y con un diseño inspirado en el universo de Nevermore, el clásico de Edgar Allan Poe.
En el apartado dulce de Cera 23, los postres mantienen un enfoque sencillo pero bien ejecutado, con opciones como la tarta de queso, las torrijas caramelizadas o la panna cotta. También aparecen la tarta larpeira o el coulant de chocolate.
15 años
El restaurante celebrará el próximo julio su quince aniversario con una gran fiesta, una ocasión para poner en valor una cocina con raíces gallegas y claras influencias internacionales.
Interior del restaurante
Ha sabido mantener una propuesta amplia y reconocible, donde el producto de calidad tiene el papel principal. Así, Cera 23 se convierte en una parada obligatoria dentro del recorrido gastronómico de Ciutat Vella.