Durante años se ha extendido la idea de que los garbanzos secos son siempre mejores que los de bote. Sin embargo, cada vez más expertos coinciden en que las legumbres en conserva son una alternativa saludable, práctica y perfectamente válida para el día a día.
La principal ventaja es evidente: permiten preparar desde un potaje tradicional hasta una ensalada veraniega en apenas unos minutos. Además, los especialistas recomiendan elegir productos con una lista de ingredientes sencilla, compuesta únicamente por garbanzos, agua y sal.
Un paso que no conviene saltarse
Lo que muchos consumidores desconocen es que los garbanzos no deberían utilizarse directamente tras abrir el envase. Aunque estén cocidos y listos para consumir, varios cocineros españoles insisten en la importancia de lavarlos antes de incorporarlos a cualquier receta.
Entre ellos se encuentra Karlos Arguiñano, que ha defendido en numerosas ocasiones el uso de las conservas, pero siempre con una condición. El cocinero recomienda enjuagarlos bajo el grifo hasta eliminar la espuma y el líquido espeso que los rodea. Según explica, no basta con escurrirlos ligeramente.
El debate sobre el líquido del bote
La cuestión cambia cuando se habla del líquido que acompaña a las legumbres, conocido como aquafaba. Lejos de ser un simple residuo, algunos chefs consideran que puede convertirse en un ingrediente muy útil en la cocina.
Es el caso de Carlos Maldonado, ganador de MasterChef y uno de los cocineros más populares del panorama gastronómico español. El chef ha destacado que ese líquido ayuda a ligar salsas y aporta textura a numerosas elaboraciones.
Además, expertos en nutrición recuerdan que la aquafaba contiene compuestos liberados durante la cocción de las legumbres y puede emplearse incluso para preparar merengues vegetales, una alternativa muy utilizada en la cocina vegana.
La recomendación de José Andrés
Otro de los grandes defensores de las conservas es José Andrés. El chef asturiano considera que estos productos son una herramienta fundamental para quienes disponen de poco tiempo para cocinar, pero no quieren renunciar a platos nutritivos y sabrosos.
De hecho, el cocinero asegura que actualmente existen conservas de gran calidad capaces de ahorrar horas de preparación. Su consejo es sencillo: probar el líquido del bote. Si conserva un sabor agradable a garbanzo, puede aprovecharse; si resulta extraño o artificial, recomienda descartarlo por completo.
Más sabor y mejor digestión
Más allá de las preferencias culinarias, el lavado también puede ayudar a mejorar la experiencia digestiva. Los expertos recuerdan que las legumbres contienen ciertos antinutrientes que dificultan la absorción de minerales como el hierro, el zinc o el calcio.
Procesos como el remojo, la cocción y el lavado contribuyen a reducir estos compuestos. Por eso, aunque los garbanzos de bote sean una opción rápida y cómoda, los cocineros insisten en dedicar unos segundos a este paso antes de servirlos.
La conclusión de los chefs es clara: los garbanzos en conserva pueden resolver una comida en pocos minutos y ofrecer excelentes resultados. Pero para aprovechar todo su potencial, conviene recordar una regla sencilla: abrir el bote, enjuagar bien y después cocinar. Ahí está la diferencia entre una receta correcta y otra mucho más redonda.
