María Espín y arándanos

María Espín y arándanos CG

Gastronomía

María Espín, cocinera: "Los arándanos no se limpian con detergente, sino con 1 cucharada de vinagre, limón o bicarbonato"

Una práctica cotidiana que muchos descuidan y que puede afectar directamente a tu salud

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La higiene de los alimentos frescos sigue siendo una asignatura pendiente en muchos hogares. A pesar de las advertencias sanitarias, todavía hay quienes consumen fruta sin lavarla correctamente, lo que incrementa el riesgo de ingerir bacterias o residuos químicos.

Diversos organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recuerdan que los alimentos pueden contener microorganismos, parásitos o sustancias nocivas, capaces de provocar enfermedades si no se manipulan adecuadamente.

No confiar en el aspecto

Aunque la fruta luzca limpia, eso no garantiza su seguridad. Durante su producción y transporte, puede acumular tierra, pesticidas o contaminantes invisibles, por lo que el lavado resulta imprescindible.

En este contexto, los frutos rojos, como los arándanos, requieren especial atención. Su textura delicada dificulta una limpieza agresiva, lo que obliga a optar por métodos más suaves pero eficaces.

Arándanos

Arándanos CANVA

El método del vinagre

La cocinera María Espín ha popularizado una técnica que ha generado interés en redes sociales. Según explica, los arándanos no deben lavarse solo con agua, sino con una mezcla que incluya vinagre blanco.

El procedimiento es sencillo: se colocan en un recipiente con agua y un chorrito de vinagre, se dejan reposar unos minutos y después se escurren bien. Este método ayuda a reducir microorganismos y restos de pesticidas, tal y como también recogen recomendaciones basadas en organismos internacionales.

Una limpieza eficaz

El vinagre actúa como desinfectante suave, adecuado para alimentos delicados. Aun así, los expertos coinciden en que debe ser un complemento, ya que el lavado con agua corriente sigue siendo el paso fundamental.

Además, es importante evitar productos como jabones o detergentes, ya que pueden dejar residuos perjudiciales para la salud.

Más allá de este método concreto, existen pautas generales que marcan la diferencia. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria insiste en lavar siempre las frutas antes de consumirlas, incluso si se van a pelar, para evitar que la contaminación pase al interior.

También resulta esencial mantener una correcta higiene de manos antes de manipular alimentos, una medida simple pero determinante para reducir riesgos.

Otras alternativas naturales

El vinagre no es la única opción. El bicarbonato de sodio o el limón también pueden emplearse como soluciones caseras para limpiar frutas y verduras. En el caso del bicarbonato, su carácter alcalino permite eliminar parte de los residuos químicos si se deja actuar durante unos minutos en agua, según recogen distintas guías de higiene alimentaria .

Una vez lavados, los arándanos deben conservarse correctamente. Guardarlos en un recipiente hermético, con papel absorbente en la base, ayuda a prolongar su frescura y evitar la humedad.

Este paso es clave para mantener sus propiedades, ya que se trata de un alimento rico en antioxidantes, fibra y vitamina C, que suele consumirse en crudo.

Un gesto sencillo

Adoptar hábitos adecuados en la cocina no requiere grandes esfuerzos, pero sí constancia. La correcta limpieza de frutas y verduras es una medida básica para prevenir intoxicaciones y mejorar la seguridad alimentaria.

En definitiva, pequeñas acciones como lavar correctamente los arándanos pueden marcar una gran diferencia. Porque detrás de cada gesto cotidiano también se juega algo esencial: la protección de la salud a largo plazo.