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Nos gusta saber dónde comen los famosos porque la gastronomía funciona como una extensión de su identidad pública. El restaurante que eligen comunica estatus, estilo de vida, valores e incluso afinidades culturales.

En términos simbólicos, no es solo una elección culinaria, sino una narrativa: si acuden a la alta cocina con estrella Michelin, proyectan sofisticación y exclusividad; si optan por locales tradicionales o de barrio, transmiten cercanía y autenticidad.

Seguir sus pasos gastronómicos nos permite interpretar parte de ese relato aspiracional que rodea a la celebridad.

El favorito de Úrsula

El Restaurante Suculent, en el barrio del Raval, en Barcelona, es uno de los favoritos de la actriz, Úrsula Corberó. En una entrevista a la Guía Repsol, afirmó lo siguiente: "Es como una cocina de autor, pero popular y autóctona. Tiene una decoración muy auténtica, al estilo de las fondas antiguas, y se come increíble. Hacen un ceviche de gambas buenísimo".

Explicó: "Me gusta mucho también cómo preparan el osobuco. Tienen unas tartas de postre que te hacen perder la cabeza y que merecen la pena probar, como el mató de boniato".

El espacio desprende calidez y cierto encanto vintage. Recupera el mobiliario antiguo y respeta la esencia del lugar, de modo que sugiere cercanía, historia y autenticidad. Aquí, no hay artificios innecesarios. El objetivo es revivir lo bueno con modernidad.

Postre de cítricos calabaza y azafrán INSTAGRAM SUCULENT

Gastronomía de Suculent

Suculent ha construido su identidad gastronómica a partir de un regreso consciente y, profundamente, emocional a la tradición mediterránea y española, reinterpretada desde una perspectiva contemporánea.

El propio nombre del restaurante alude a su filosofía culinaria: 'sucar lent', sumergir lentamente. En esta casa, los caldos y las salsas no funcionan como simples acompañamientos, sino como el eje vertebrador de cada elaboración, el hilo conductor que concentra y amplifica el sabor.

Al frente del proyecto está el chef Toni Romero, formado en templos de la alta cocina como elBulli, Arzak y Akelarre. Lejos de reproducir una cocina de artificio, Romero ha desarrollado un estilo propio en el que la técnica está al servicio del gusto. Su propuesta se apoya en fondos intensos y reducciones precisas que realzan el producto sin enmascararlo.

Menús de Suculent

La oferta se articula en torno a dos menús degustación. El ménu 'Los Clásicos' reúne las recetas más emblemáticas del restaurante, aquellas que han definido su trayectoria. Y, el menú 'Suculent', en cambio, propone creaciones de temporada elaboradas con producto fresco del día, en constante evolución.

A ello se suma la posibilidad de pedir a la carta y compartir platos en un ambiente desenfadado y acogedor, que combina alta cocina y cercanía.

Entre las elaboraciones más reconocidas destaca el steak tartar sobre médula de hueso con patatas soufflé, un icono presente desde 2013 que ha generado numerosas imitaciones y que conjuga jugosidad, crujiente y profundidad de sabor.

También, sobresale el ceviche de gamba roja con aguacate y maíz, una reinterpretación fresca y vibrante que, pese al escepticismo inicial --incluso por parte de Ferran Adrià--, se ha consolidado como uno de los favoritos del público.

Otras propuestas

La carta incluye, igualmente, propuestas como el carpaccio de remolacha con anguila ahumada y beurre blanc, donde dulzor, ahumado y acidez dialogan con un sutil guiño a la cocina japonesa; la raja con mantequilla negra y puré cítrico; o el cuello de cordero especiado al estilo magrebí.

No faltan bocados ya comentados entre los habituales, como las croquetas de pato asado, la torrada de papada ibérica con caviar, los huevos de esturión con moluscos, el tataki de sepia o las sepionetas con caldo thai de coco y pollo.

Una propuesta que confirma a Suculent como uno de los referentes imprescindibles de la gastronomía contemporánea en Barcelona.

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