En pleno corazón del barrio Gótico y a escasos metros de Las Ramblas, nació en 1835 un establecimiento que con el tiempo se convertiría en uno de los grandes referentes gastronómicos de Barcelona. Fue la familia Bofarull la impulsora de este proyecto, que abrió originalmente bajo la denominación de Can Bofarull.
Años después, uno de los platos más emblemáticos de la casa acabaría dando nombre al local, hoy conocido como Los Caracoles. A lo largo de cuatro generaciones, la saga familiar ha logrado preservar una propuesta culinaria tradicional basada en productos de calidad y recetas populares, cuidadosamente, elaboradas.
Restaurante de celebridades
El prestigio del restaurante ha cruzado fronteras, consolidándose como una parada imprescindible para quienes visitan la capital catalana. Desde sus inicios, ha sido punto de encuentro de figuras relevantes del ámbito cultural, artístico, político y empresarial, seducidas tanto por su cocina como por la atmósfera única de sus espacios, cargados de memoria y tradición. Esta trayectoria, respaldada por el reconocimiento del público, también ha sido distinguida oficialmente con la concesión de la Medalla al Mérito Turístico.
Las paredes del restaurante están decoradas con retratos de personalidades de primer nivel que han pasado por sus mesas a lo largo de los años. Entre ellas destaca Salvador Dalí, aunque también figuran nombres como Joan Laporta, Julio Iglesias, Jimmy Carter o Giorgio Armani. En la web oficial del restaurante pueden verse, además, fotografías de otras figuras relevantes como Robert De Niro o Joan Miró.
Gastronomía del lugar
La propuesta gastronómica de Los Caracoles se basa en una cocina tradicional catalana y mediterránea que ha sabido mantenerse fiel a sus orígenes a lo largo de los años. El restaurante es, especialmente, conocido por sus caracoles, el plato que acabó dando nombre al establecimiento y que sigue siendo una de sus señas de identidad.
Su carta reúne recetas clásicas elaboradas con producto de calidad, donde conviven entrantes y tapas tradicionales, pescados y mariscos propios del recetario mediterráneo, arroces y guisos históricos; además de una amplia selección de carnes asadas y platos de horno.
Mejores platos
Entre sus elaboraciones más reconocidas destacan el pollo a l’ast hecho con leña, el rabo de toro, el cabrito al horno, el bacalao en distintas versiones, la zarzuela de pescado y los arroces tradicionales, algunos de ellos vinculados a la cocina catalana de mar y montaña.
La experiencia se completa con postres clásicos como la crema catalana o los flanes caseros, manteniendo una oferta culinaria que refleja la esencia de la gastronomía popular barcelonesa y que ha consolidado a Los Caracoles como uno de los referentes históricos de la ciudad.
Un poco de historia
Durante buena parte del siglo XX, miembros de la familia como Antoni y Ramon Bofarull consolidaron la reputación del restaurante, atrayendo a destacados personajes públicos y artistas que ayudaron a reforzar su prestigio internacional. En tiempos más recientes, Felicià Bofarull i Dompe --cuarta generación al frente del negocio-- dirigió el local durante décadas hasta su fallecimiento en 2024, continuando con la tradición familiar de restauración.
Hoy Los Caracoles sigue siendo gestionado por descendientes de los fundadores, con integrantes de la quinta generación de la familia Bofarull al frente, manteniendo viva una tradición gastronómica y cultural que suma casi dos siglos de historia en la ciudad. Su trayectoria y la permanencia ininterrumpida de una misma familia al timón del negocio lo convierten en uno de los restaurantes más antiguos de Barcelona en manos de una única dinastía.
