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Markus Haupt, consejero delegado de Seat y Cupra, ha situado la planta de Martorell en el centro de la estrategia de crecimiento del Grupo Volkswagen, con un horizonte claro: alcanzar la plena capacidad productiva en 2027 y consolidar el salto hacia la movilidad eléctrica.

Una apuesta que trasciende las cifras de producción y sitúa a la industria catalana ante una oportunidad de transformación.

Las previsiones de Haupt son ambiciosas. La fábrica aspira a producir unos 2.500 vehículos diarios cuando sus tres líneas funcionen a pleno rendimiento.

El impulso del Cupra Raval, el primer modelo eléctrico fabricado en Martorell, constituye una de las claves de ese objetivo. Los más de 51.000 pedidos acumulados, por encima de las previsiones iniciales de la compañía, refuerzan las expectativas depositadas en este vehículo urbano.

El reto ahora consiste en convertir esa acogida comercial en una trayectoria sostenida. Haupt aspira a cerrar 2026 con 100.000 pedidos del Raval y superar esa cifra en 2027.

Son objetivos exigentes, pero revelan una voluntad de dar protagonismo a Martorell en un mercado europeo donde la electrificación obliga a fabricantes y proveedores a acelerar su adaptación.

La relevancia de esta apuesta no se limita a Seat y Cupra. Una planta que gana volumen, incorpora nuevos modelos y avanza en la fabricación eléctrica fortalece también el ecosistema de proveedores, la actividad logística y el empleo industrial asociado. En una comarca donde la automoción forma parte de la estructura económica, la continuidad de las inversiones tiene una dimensión social evidente.