José Alberto Carbonell, presidente del Puerto de Barcelona

José Alberto Carbonell, presidente del Puerto de Barcelona

Examen a los protagonistas

José Alberto Carbonell

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Hay que gestionar de forma un tanto patosa para registrar ingresos en máximos y un beneficio estable —ligeramente a la baja por una gran inversión, una terminal de café— y terminar lanzando un plan de recortes obligado por un capote de Hacienda.

Es lo que ha pasado en el Puerto de Barcelona, donde la Autoridad Portuaria se ha tenido que ajustar el cinturón por anomalías en la gestión financiera. La situación es tan grave que amenaza con romper la paz social en la ciudad portuaria.

Y todo ello es atribuible al equipo de José Alberto Carbonell, presidente del organismo dependiente de Puertos del Estado. Aunque ha conducido el puerto autónomo a cifras récord, el ejecutivo se enfrenta ahora al casi inexplicable hecho de que deberá podar gastos extra por haber acometido una gestión mejorable.

Solo queda esperar que el equipo al timón de la APB ponga orden a los números y esté a la altura de unos concesionarios que sí cumplen sus requerimientos a rajatabla. La excelencia en la gestión debe ir en todas las direcciones.

En el Puerto, a tenor de la alerta de Hacienda y las consecuencias que ha provocado, no ha sido así.