Matthew Rhys, actor

Matthew Rhys, actor EE

Examen a los protagonistas

Matthew Rhys

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Un galés en Nueva York

El rey de la última entrega de los premios Emmy fue, sin género de dudas, el actor galés Matthew Rhys (Cardiff, 1974), pues se alzó con dos premios al mejor actor por sus dos últimas (y brillantes) teleseries, Widow's bay y La bestia en mí, que son de lo mejorcito que uno ha visto últimamente.

El señor Rhys ha triunfado en dos registros distintos, el humor terrorífico de Widow's bay y el dramático (y no menos aterrador) de The beast in me.

Widow's bay es una rareza que podría haber acabado fatal, ya que mezclar terror y comedia no es precisamente lo más fácil del mundo, pero se ha salido del desafío con nota, convirtiéndose en un éxito, tanto a nivel de público como de crítica. En ella, Rhys interpreta el papel del alcalde pusilánime de un islote de Connecticut sobre el que pesa una maldición legendaria que todo el mundo niega, pero todo el mundo cree en mayor o menor medida. A nuestro hombre le da por convertir su pueblo en un resort vacacional para pijos a lo Martha's Vineyard, pero la maldición se pone en marcha y empiezan a sucederse las desgracias. La serie ya ha sido renovada para una segunda temporada.

La bestia en mí es una miniserie autoconclusiva en la que Rhys interpreta al siniestro vecino de una mujer (Claire Danes) convencida de que oculta algo y de que ese algo es claramente delictivo. Concretamente, el asesinato de su mujer. Tema que le da para un libro. Para lo cual convence al muy reservado constructor para que se deje entrevistar ampliamente. En el curso de esas entrevistas, se va tejiendo entre ellos una complicidad en la que siempre está presente el fantasma de la mujer asesinada. Y el señor Rhys está tan bien en el papel de un tipo a evitar como en el del bienintencionado, pero lamentable, alcalde de Widow's Bay.

Matthew Rhys es también conocido por su militancia en favor de la independencia de Gales, aunque desde la cómoda y glamurosa distancia de la isla de Manhattan, donde vive con su mujer, la actriz Keri Russell, y su hijo, con el que se comunica en galés, un idioma que, indudablemente, le será muy de utilidad al chaval para socializar en los Estados Unidos (también Sean Connery ejercía de independentista escocés desde Marbella o las Bahamas: entrañables excentricidades de los famosos).

Reconozco que tardé un poco en verle la gracia al señor Rhys. Aunque ya había hecho una larga mili en la televisión británica, lo descubrí en The Americans, una serie sobre un matrimonio de espías rusos en EEUU a la que no logré engancharme, pese a que, aparentemente, lo tenía todo para interpelarme. Le eché la culpa de la situación, en parte, al señor Rhys, cuyo rostro, no sé muy bien por qué, me resultó un tanto desagradable, aunque luego he pensado que mantenía esa cara de acelga pocha durante todo el metraje para recalcar la frialdad de alguien que se cuela en un país ajeno a buscarle la ruina.

Con La bestia en mí me reconcilié con él. Y en Widow's Bay (espero con ansia la segunda temporada) me hizo reír con muchas ganas. A disfrutar de esos dos Emmy, Matthew, y, como dicen los anglos, Keep up the good work.