El presidente de Junts en el Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Martí

El presidente de Junts en el Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Martí Europa Press

Examen a los protagonistas

Jordi Martí Galbis

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Los recelos de Junts y su exigencia de que el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, detalle el coste y los protocolos de seguridad de su visita oficial a Ucrania de este jueves y viernes pone sobre la mesa el debate entre la necesaria rendición de cuentas y el mero cálculo político para desgastar al adversario.

Fiscalizar el gasto público es, obviamente, necesario y obligatorio por parte de todos. Pero el celo mostrado esta vez por parte del grupo municipal posconvergente que encabeza Jordi Martí Galbis hacia una misión de solidaridad con un país en guerra induce a pensar que su interés es más partidista que otra cosa.

El compromiso internacional de Barcelona con la defensa de la democracia en Europa exige cierta altura de miras institucional. Reducir la visita diplomática a Kiev a un motivo de disputa por razones contables daña la credibilidad de la política entre la ciudadanía. Y, de paso, resucita las sombras de los antiguos flirteos del líder de Junts —el prófugo Carles Puigdemont— y varios de sus colaboradores con Rusia en los años álgidos del procés independentista.