Pedro Marco de la Peña, presidente de Adif
El mal estado de las garitas de Adif en la estación de Tarragona ha generado preocupación y un lógico malestar entre los trabajadores de la empresa Ilunion Seguridad, que se encarga de la vigilancia de la infraestructura.
Las goteras de esas garitas exteriores son evidentes: el agua se filtra por el techo y cae directamente sobre conexiones eléctricas activas. Una situación que pone en peligro la salud de los trabajadores, que quedan así expuestos incluso a la posibilidad de sufrir algún día una descarga eléctrica.
La plantilla ha dado la voz de alarma, y sendas denuncias formales presentadas por el sindicato ADN Sindical en junio y agosto siguen sin recibir respuesta por parte de la empresa. Inspección de Trabajo ni siquiera se ha personado para realizar una inspección técnica o aplicar medidas cautelares.
Exigir condiciones laborales dignas y seguras no es un lujo ni una pretensión sindical desmedida: es un derecho fundamental que tanto las empresas concesionarias como la Administración pública están obligadas a garantizar. Y, en este caso, deberían ponerse ya manos a la obra con urgencia, antes de tener que lamentar un accidente grave.