Josep Vila, presidente de la ANC
El FC Barcelona, y en especial su presidente, Joan Laporta, han caído de lleno en la trampa envenenada tendida por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) al anular el más que merecido homenaje del público del Camp Nou a los jugadores de la selección española que este verano ganaron el Mundial de fútbol. Una politización que ha llegado al extremo de transformar lo que debía haber sido un tributo deportivo en un "acto de exaltación de la estelada" independentista, según palabras del propio Laporta.
El club azulgrana se ha visto así manchado por la entidad impulsora del procés, que se ha salido finalmente con la suya en su propósito de boicotear a la Roja, a sus jugadores, y de paso, a los miles y miles de aficionados culés que sí disfrutan y vibran con los éxitos y el buen juego de la Selección.
No contenta con ello, la ANC mantendrá, además, su iniciativa de repartir 10.000 banderas esteladas en los alrededores del Camp Nou para que, aquellos seguidores que simpatizan con su ideología, las hagan ondear en el campo en el partido de hoy ante el Athletic. Para expresar su rechazo a España y su selección —a quienes tildan de "opresores"— y para protestar por la controvertida detención de un seguidor del Barça que, el pasado domingo, se encaró con tres policías en Elche y al que, supuestamente, requisaron una estelada.
Como ya ha pasado en otras ocasiones, el FC Barcelona vuelve a verse salpicado por polémicas políticas en las que no debería entrar o, al menos, no de forma tan vehemente. Esta cesión y aparente sintonía de Laporta con la ANC deja en muy mal lugar el prestigio y la imagen de un club que presume de plural y diverso. Por desgracia, en esta ocasión no ha sido así.