Frederic J. Porta, historiador y politólogo
La irrupción de partidos como Aliança Catalana ha dado alas a que una buena parte del independentismo exhiba cada vez de forma más abierta y desacomplejada su ideario etnicista, identitario y excluyente.
Es el caso, por ejemplo, del joven politólogo, historiador e influencer catalán Frederic J. Porta, que en los últimos días ha sido noticia por defender la violencia como forma para separar a Cataluña del resto de España, y por reivindicar la creación de un Ejército catalán.
Según este supuesto intelectual, la secesión llegará a base de tiros. "Sí. ¿Cómo se consigue, si no?", ha respondido al ser preguntado al respecto en una entrevista a un digital afín al nacionalismo, en la cual se muestra escéptico sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo pacífico con el "Estado español". "Lo dudo muchísimo. Yo planteo lo que sea para la independencia", apostilla.
De los postulados ultranacionalistas de Porta da cuenta también su rechazo al bilingüismo cooficial y mayoritario de la ciudadanía catalana —que tilda de "anomalía", al considerar que sólo debería hablarse en catalán—, y a la inmigración española llegada durante el franquismo, que le parece una "tragedia". "Nos alteraron la composición demográfica de nuestro país", sostiene en otra publicación reciente.
En definitiva, un ideario hispanófobo, intolerante y rancio que, si bien siempre ha estado presente en el nacionalismo, cada vez se expresa de forma más abierta y desacomplejada.
Que un perfil de este calibre esté al frente de cabeceras como la Revista de Catalunya, funde plataformas de pensamiento y desempeñe puestos de investigación en universidades catalanas resulta incomprensible en un Estado democrático. Legitimar la vía de las armas y la fractura social desde tribunas de prestigio financiado o subvencionado representa una degradación preocupante de la vida pública, y un peligroso paso hacia la normalización del fanatismo.