La CEO de Vueling, Carolina Martinoli Cedida
La alta velocidad ferroviaria en España se ha convertido, lamentablemente, en moderada velocidad. Un síntoma inequívoco de retroceso que añade de media unos 25 minutos al trayecto entre Barcelona y Madrid, un tiempo extra que todo viajero recurrente sabe que a menudo se alarga y que penaliza gravemente la jornada laboral.
Por eso se agradece que Vueling haya salido al rescate reactivando su ruta entre ambas capitales con hasta 11 frecuencias semanales pensadas para ir y volver en el mismo día.
Cuando las infraestructuras públicas fallan y estrangulan la conectividad, es una excelente noticia comprobar que la iniciativa privada reacciona para suplir esas carencias. Gracias a Vueling por no obligar a sus pasajeros de Barcelona y Madrid a regalarle al reloj esos 25 minutos de más.