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La alta velocidad ferroviaria en España se ha convertido, lamentablemente, en moderada velocidad. Un síntoma inequívoco de retroceso que añade de media unos 25 minutos al trayecto entre Barcelona y Madrid, un tiempo extra que todo viajero recurrente sabe que a menudo se alarga y que penaliza gravemente la jornada laboral.

Por eso se agradece que Vueling haya salido al rescate reactivando su ruta entre ambas capitales con hasta 11 frecuencias semanales pensadas para ir y volver en el mismo día.

Cuando las infraestructuras públicas fallan y estrangulan la conectividad, es una excelente noticia comprobar que la iniciativa privada reacciona para suplir esas carencias. Gracias a Vueling por no obligar a sus pasajeros de Barcelona y Madrid a regalarle al reloj esos 25 minutos de más.