Ettore Morace, consejero delegado de Trasmed, en un acto público

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Examen a los protagonistas

Ettore Morace

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Trasmed suma incidencias en sus servicios de transporte por mar entre Barcelona e Islas Baleares. Algo común, que puede ocurrir a cualquier operador de traslado colectivo de personas. La diferencia estriba en los planes de contingencia y comunicación que se activan cuando suceden estos incidentes.

Y en el caso del ferry Ciudad de Granada, que partía el martes de la Ciudad Condal, estas baterías de medidas o no existieron o fueron insuficientes. Pese a que la naviera filial de Grupo Grimaldi habla de "normalidad", los pasajeros que quedaron atrapados en la nave describen situaciones caóticas, cuando no directamente dantescas.

Trasmed no supo evacuar a tiempo, no informó debidamente, no refrescó al pasaje pese a estar horas sin aire acondicionado en pleno pico de la ola de calor e incluso hubo descoordinación con la policía y los servicios de emergencia.

Se trata de una situación que no se debe repetir. Si bien los fallos técnicos son razonables, lo que no es admisible es que no se activen planes de emergencia o se tomen decisiones rápido. Hubo imprevisión, y ello es algo que no se debe tolerar.

Trasmed debe dar explicaciones --ayer no las dio, sino que minimizó el suceso-- y trabajar para que la próxima vez no vuelva a pasar algo similar. La compañía es lo suficientemente grande como para tener recursos para ello. Solo debe ser más exigente consigo misma.