El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre Europa Press
Acierta Foment al exigir realismo frente al calendario nuclear. El aval técnico a la prórroga de la central de Almaraz hasta 2030 es un baño de realidad frente a los planteamientos contrarios a la energía nuclear, más ideológicos que científicos. Sánchez Llibre reclama que esta revisión se extienda de forma prioritaria Ascó y Vandellòs. La patronal defiende con criterio que las empresas necesitan una energía que, además de limpia, sea estable, asequible y previsible.
La petición llega en un momento crítico para el tejido productivo catalán. Prescindir de unas plantas que generan el 60% de la electricidad en Cataluña sería una temeridad, especialmente ante el crónico retraso en el despliegue de renovables y almacenamiento. El aviso de Foment es contundente: el objetivo debe ser descarbonizar la industria, bajo ningún concepto desindustrializar por las prisas de la transición energética.
Con un ahorro estimado de 280 millones de euros anuales para el sector si se prolonga su actividad, el sentido común dicta que la nuclear y las renovables son tecnologías complementarias. Es hora de que el Govern y el Gobierno central aparquen la rigidez política y coordinen un diálogo maduro. No se puede desmantelar la capacidad de generación actual antes de haber garantizado su sustitución.