Pila roja para el CEO de Ametller Origen, Josep Ametller
La pretendida empresa modelo catalana vuelve a ser más bien un ejemplo de opacidad y prisa comercial. Ametller Origen acelera la apertura de su primer gran supermercado en Ciutat Vella este mismo verano, pese a la posible presencia de restos arqueológicos en el subsuelo.
Abrir un macroestablecimiento de 400 metros cuadrados contra reloj en una de las zonas con mayor sensibilidad histórica de Barcelona —donde las obras colindantes no paran de destapar joyas medievales—, sin dar explicaciones públicas ni transparentar los informes del Servei d'Arqueologia, deja una sombra de duda que no encaja con los valores de sostenibilidad y arraigo de los que tanto presume la marca. Las prisas por colonizar el centro turístico no deberían enterrar el patrimonio cultural.
Aunque los trabajadores aseguran de puertas para adentro que los hallazgos en la antigua Casa Bartomeu Trias (un edificio catalogado como bien de interés) eran solo "restos de la antigua edificación" y que ya han sido tapados, la compañía ha optado por la política del silencio.