Jose Elías, presidente de Audax Renovables, en una fotografía corporativa

Jose Elías, presidente de Audax Renovables, en una fotografía corporativa

Examen a los protagonistas

José Elías

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Audax no es una empresa más; tampoco su presidente y accionista mayoritario, José Elías, quien ha dado a la compañía su carácter indómito, inconformista. Y, por qué no decirlo, valiente. A lo largo de estos años, ha demostrado con creces que no va a conformarse con militar en el sector renovable en busca de subvenciones y fondos dirigidos a contribuir a la descarbonización de la economía.

Elías quiere crecer. Naturalmente, para obtener beneficios; pero también para evitar ser uno más. Sin embargo, para eso no basta el carácter y el nervio. En la mayoría de las ocasiones también hay que tener sangre fría. Y, sobre todo, información. Toda la posible y más. Maniobras como el anuncio de la OPA sobre la noruega Elmera suponen un salto de calidad y de escala que conviene calibrar.

A la vista de que el consejo de administración del grupo nórdico parece tener otros planes, no ha sido precisamente la calibración la herramienta más empleada por Elías y su equipo. Un tropezón cuando empiezan a manejarse cifras de cientos de millones de euros no es de ésos de los que es sencillo levantarse y volver a intentarlo.

No se trata ni mucho menos de algo improvisado. Audax dice contar con el compromiso de accionistas que suman cerca de la mitad del capital, lo que convierte la oferta teóricamente en amistosa. Pero sólo eso, en la teoría; en la práctica, el consejo de administración empieza por tildarla de "no solicitada" (que lo es, pero mencionarlo explícitamente ya es una declaración de intenciones). Continúa por privilegiar sus propios planes, que van por otro lado (por otros intereses e interesados). Y puede terminar en una subasta al mejor postor, que no es precisamente el escenario que mejor conviene a la energética catalana.

Una célebre campaña publicitaria de neumáticos rezaba que "la potencia sin control no sirve de nada". Desde el punto de vista empresarial, la potencia es siempre un buen aliado; Elías nunca ha dudado a la hora de trabajar para acumular cuanto más mejor de este ingrediente. Pero olvidarse del otro elemento para conformar el equilibrio puede resultar fatal.