El pelota primero
Pocos políticos hay en España más agradecidos a su jefe por sacarle del terruño y llevárselo a Madrid para ejercer de ministro que el actual titular de Transportes, Óscar Puente. Por eso no pierde ocasión de adularlo (recordemos cuando lo convirtió en el "Puto Amo" porque hablaba inglés, una hazaña al parecer imposible para sus conciudadanos), de disculparlo, de cantar sus alabanzas y de reconocer, en suma, que es el tío más grande que haya conocido jamás.
A la hora de poner en su sitio a los adversarios de Pedro Sánchez, siempre se muestra implacable: de viva voz y a través de X.
Es lo mismo que hace cada vez que se ve obligado a reconocer alguna de sus (muchas) chapuzas: accidentes ferroviarios de los que no tiene la culpa porque no fue él quien forjó la vía o cualquier desastre de índole regional que le permita (o no, pero da igual) echarle el muerto encima a los responsables autonómicos o municipales.
El hombre tiene poca correa y enseguida se rebota. Dotado de una autoestima admirable, no ha dudado en asegurar que es el mejor ministro de Transportes de la España democrática (aunque la realidad lo desmienta).
Con este historial de sobradez personal y sicofancia máxima hacia el Jefe, no es de extrañar que haya sido el primero en sumarse a la teoría de que hay en marcha un golpe de Estado para derribar al Gobierno más progresista de Europa (tema previamente insinuado por Sánchez mientras se le caían encima las joyas de Rodríguez Zapatero).
Para Puente, no hay ninguna duda: la derecha y la ultraderecha españolas, con el apoyo de Donald Trump y nuestros jueces que, como es bien sabido, son todos fachas y más franquistas que el difunto Vizcaíno Casas, quieren conseguir en el banquillo lo que no obtuvieron en las urnas (o sí, pero el "Puto Amo" se las apañó para darle la vuelta a la tortilla con la ayuda desinteresada de partidos políticos tan respetables y tan progresistas como Junts y Bildu).
Puente no ha sido el único en pasarse al universo conspiranoico, pero sí el más entusiasta. Hay que comprenderle: cuando se acabe el sanchismo, lo va a tener muy difícil para seguir pintando algo en la política española. Está obligado a creer que el PSOE del "Puto Amo" (el de antes se la sopla) se mantendrá en el poder hasta el año 2035 dado que, si no es así, ya se puede despedir del ministerio y hasta de presidir una comunidad de vecinos. Así pues, mientras el cuerpo aguante, ¡Viva mi dueño!
