Bad Bunny, durante su concierto en el Estadio Olímpico de Barcelona

Bad Bunny, durante su concierto en el Estadio Olímpico de Barcelona Lorena Sopêna - Europa Press / Fotomontaje CG

Examen a los protagonistas

Bad Bunny

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El rey del Mundo

¿Quién nos iba a decir que llegaría el momento en que un tipo que canta en español se convertiría en el músico pop más famoso de la galaxia?

En un mundo dominado por la música en inglés, pensar que alguien que lo hiciera en español (o algo parecido) se impondría a absolutamente toda la competencia urbi et orbi era como retrotraerse a los tebeos futuristas de Diego Valor, cuando la lucha contra los extraterrestres la dirigían un español (Valor), un francés (Laffitte) y un portugués (Portolés) desde el astropuerto de Alcalá de Henares. Lo máximo a lo que habíamos llegado era al (relativo) triunfo internacional de Raphael y Julio Iglesias, o a bombazos esporádicos como la Macarena de Los del Río o el Aserejé de Las Ketchup, o a un one hit wonder como el Black is black de Los Bravos.

El hombre que ha logrado semejante hazaña es un puertorriqueño que se hace llamar Bad Bunny y que ayer celebró en Madrid el primero de sus diez conciertos en la capital del reino.

Diez conciertos son muchos conciertos, pero ya está todo el papel vendido y se espera que el personal salga tan contento como de las actuaciones en Barcelona, primera ciudad que pisó nuestro hombre al inicio de su gira Debí tirar más fotos Tour. Si le añadimos al puertorriqueño a nuestra Rosalía (el orgullo de Sant Esteve Ses Rovires), tendremos que dos de las mayores estrellas actuales se expresan en español y triunfan en todo el mundo. Insisto: esto no había pasado nunca.

Personalmente, hubiese preferido que alcanzara la fama global mi amigo Jaume Sisa pero, como dijo el torero, lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible.

Me alegro por Bad Bunny, aunque lo suyo coincida con el fallecimiento de una de las personas que más ha hecho por la lengua española, José Manuel Blecua, al que algunos amigos afortunados tuvieron como profesor en la Universidad de Barcelona mientras yo aguantaba a una pandilla de indocumentados en la facultad de Periodismo de Bellaterra. A su manera, mucho más popular y rentable, Bad Bunny también hace mucho por la lengua española (o algo parecido).

¿Me gusta la música de Bad Bunny? Pues la verdad es que no sé muy bien qué responderme a mí mismo. Musicalmente, prefiero la salsa de Héctor Lavoe y Willie Colón. En cuanto a las letras, me pasa lo mismo que a Donald Trump, que no las entiendo muy bien. Pero no pienso ejercer de carcamal y lanzarme a asegurar que, para música fetén, la de mi juventud. Lo pienso, pero intento no decirlo (se me ha escapado).

No hay nada peor que maldecir al reguetón y acusarle de haber acabado con el noble rock & roll (entre otros motivos, porque no es verdad: de eso ya se encargaron U2 y Coldplay). Nunca me he comprado un disco de Bad Bunny, pero si a la gente le gusta, adelante con los faroles. Yo, mientras tanto, me dedico a llenar huecos de los años 60, haciéndome con discos de grupos a los que nunca presté atención y escuchándolos en casa sin molestar a nadie.

Hay perspectivas peores para la música pop que estar dominada por Bad Bunny. Ahora no se me ocurre ninguna, pero si me dan un poco de tiempo, seguro que me vienen a la cabeza.