Iolanda Segura, portavoz de Ustec
La cerrazón de Ustec es incomprensible. El sindicato radical de profesores catalanes no solo no acepta el acuerdo de mejoras laborales alcanzado por el Govern y UGT y CCOO el pasado mes de marzo, sino que, además, se enroca en pedir un aumento salarial poco razonable.
Pocos, por no decir ningún sector empresarial, pueden asumir incrementos retributivos como los que reclama —ni siquiera les bastó ayer la última propuesta de la conselleria de Educación: 400 euros brutos mensuales por docente en los próximos cuatro años—. Unas exigencias difíciles de asumir para cualquier Administración pública.
Mejoras laborales sí, pero graduales y ligadas a resultados. En ningún caso deberían ser producto del chantaje caprichoso de un sindicato con nula experiencia en el pacto con la otra parte de la mesa, como se evidenció ayer, de nuevo, con su encierro nocturno en la sede de la conselleria.
Ustec muestra una actitud maximalista, cuando no directamente infantil, que flaco favor hace a la educación de los niños catalanes.