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El trabajo de los últimos meses del equipo de la consellera de Economía y Finanzas, Alícia Romero, una auténtica carrera de fondo para lograr los apoyos necesarios para aprobar los presupuestos de 2026, ha dado sus frutos.

El president, Salvador Illa, ha rubricado sendos acuerdos presupuestarios con el líder de ERC, Oriol Junqueras, y la de los Comuns, Jéssica Albiach, tras unas negociaciones endiabladas que obligaron a retirar el proyecto por las dudas de los republicanos y a renegociar el pacto con la formación morada.

Este viernes, el Consell Executiu aprueba las cuentas y Romero las volverá a presentar al presidente del Parlament, Josep Rull, para iniciar la tramitación de la ley más importante de la institución.

Los tempos se están cumpliendo escrupulosamente, y el bloque progresista de la Cámara dará luz verde a los presupuestos en seis semanas, durante la primera quincena de julio, antes de que finalice el calendario de sesiones. El proyecto moviliza 49.126 millones de euros, con un marcado acento en las políticas sociales y en la mejora de los servicios públicos.

No solo eso, sino que apuntala la estabilidad para lo que queda de legislatura, sin haber concedido cesiones destacadas en carpetas extremadamente sensibles que no deben regirse por las prisas ni ser moneda de cambio alguna, como el traspaso de la recaudación del IRPF para la Hacienda catalana o la entrada de la Generalitat en la gestión del aeropuerto de El Prat.