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Trade Republic es una de las entidades que, bajo la fiebre de la banca digital, han aterrizado en España con una fuerte apuesta para rivalizar con otros neobancos con fuerte presencia, como Revolut o N26.

Prueba de ello son sus condiciones, tales como una remuneración del 3% para nuevos clientes que se den de alta.

Recientemente, la entidad alemana ha superado los dos millones de clientes en España, habiendo duplicado su base de usuarios en solo 10 meses, según informó a mediados de abril en un comunicado.

No obstante, para crecer, debe garantizarse un servicio, como mínimo, correcto. No es lo que ha ocurrido en el caso de Alicia M., una clienta que ha explicado a Consumidor Global que Trade Republic le ha retenido 975 euros. Después de abortar una transferencia que no había ordenado, cambió el PIN para evitar accesos indeseados a su cuenta. Y, desde entonces, no ha podido volver a acceder a sus ahorros.

La española ha topado ahora con un muro digital que le impide explicar su problema a un empleado. Y es que el servicio de atención al cliente le deriva constantemente a un sistema automatizado.

Sus correos electrónicos también han resultado infructuosos, según relata la cabecera especializada en consumo.

El neobanco que dirige Pablo López Gil-Albarellos en España debe cuidar el fondo y las formas. Más incluso que sus agresivas ofertas, con las que pretende conquistar al cliente español. Restringir a los usuarios el acceso a su dinero, definitivamente, no es buen negocio.