Patti Smith

Patti Smith

Examen a los protagonistas

Patti Smith

Compositora y artista visual estadounidense

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A punto de cumplir ochenta años, a Patti Smith le ha caído el premio Princesa de Asturias, y no son pocos los que insinúan que un icono del punk rock como ella no debería aceptarlo, ya que, según ellos, si eres un peso pesado de la cultura alternativa, no deberías dejar que te premiara una monarquía.

Vamos a ver, Patti Smith era un personaje marginal a mediados de los años 70, cuando publicó su primer disco, Horses, producido por el gran John Cale.

Cincuenta años después, es una señora muy respetable, con su sitio ganado a pulso en la historia del pop y preocupada por todo tipo de cuestiones sociales (hasta llegar al extremo de mostrar cierta tendencia al sermón, a lo que ayuda su carencia absoluta de sentido del humor y de autocrítica).

Ha publicado libros de memorias que se han vendido muy bien y está muy bien considerada como poeta. O sea, que resulta de lo más normal que le caiga el Princesa de Asturias y que se desplace a Oviedo para recibirlo.

Y probablemente, como no está al corriente de las interioridades de la política española, debe creer que Pedro Sánchez es un muchacho excelente que le canta las cuarenta al energúmeno de Donald Trump.

Puede que Patti Smith pasara por anti sistema en sus inicios, pero ahora es una figura socialmente respetada a la que le ha llegado la hora de los galardones, aunque algún gracioso, al verla canosa, desgarbada y luciendo discreto bigotillo, haya dicho que le han dado el Princesa de Asturias a Rosendo.

Triunfar en el rock desde la literatura es tan difícil como llegar a director de cine desde el guion. Lo intentó uno de sus ex novios, Jim Carroll, y no le salió muy bien (aunque su canción People who died sea un espléndido himno al desastre generacional).

Otro amante de juventud, Sam Shepard, se dedicó al teatro tras unos escarceos musicales. El inglés Morrissey tuvo más suerte, gracias a su guitarrista en los Smiths, Johnny Marr.

Patti no era una belleza tradicional, como Debbie Harry, cantante de Blondie, por lo que aún lo tuvo más difícil (aunque no hacía falta decir que la pobre Debbie era una muñequita sin muchas luces). Lo de la señora Smith nunca fue un pop melódico, sino algo mucho más chirriante e insólito.

Pese a todo, triunfó, se fue familiarizando con la composición, hizo algunas concesiones al mainstream (versionar a Springsteen) y, sobre todo, se fue instalando en el inconsciente colectivo de la audiencia. Del nihilismo inicial de Horses pasó al activismo bienintencionado de People have the power.

Lleva algunos años sin publicar nada, pero eso ya pasó cuando se casó con el guitarrista de los MC5, Fred “Sonic” Smith y se dedicó a criar a sus hijos. Marcando sus propios tiempos, ha llegado al momento actual convertida en un clásico del rock con carga poética.

Así que me parece normal que le concedamos el Princesa de Asturias, que, además, suele tener querencia por los americanos (no sé si es para darles más popularidad a los premios). Eso sí: a ver si el año que viene nos acordamos de Rosendo.