La ministra de Sanidad, Mónica García

La ministra de Sanidad, Mónica García Alejandro Martínez Vélez - Europa Press / Fotomontaje CG

Examen a los protagonistas

Mónica García

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A la ministra de Sanidad, Mónica García, le resultaría terriblemente complicado elegir un momento más inoportuno que el actual para tomar la decisión de regresar a la batalla política de la Comunidad de Madrid. Y, por ende, dejar en pocos meses el departamento que ha liderado desde finales de 2023, y que no ha dejado de estar envuelto en la polémica.

Las decisiones políticas deben respetarse. Pero no es de recibo que García abandone en estos momentos un ministerio en el que los problemas se reproducen en proporción geométrica. Y es lamentable que lo haga pocos meses después de sacar adelante en el Consejo de Ministros un anteproyecto de Ley que pone en jaque el modelo de colaboración público-privada que tan buenos resultados ha dado en Cataluña, hasta el punto de convertirse en un elemento imprescindible para el funcionamiento de su sistema sanitario.

La dirigente de Sumar, además, vuelve a luchar por el Gobierno regional madrileño cuando los médicos están en vísperas de iniciar la cuarta huelga para protestar contra el Estatuto Marco promovido por su ministerio. Un documento que consagra factores como las guardias de 24 horas y las maratonianas jornadas semanales, prácticamente inéditas en el resto de Europa.

No han sido pocas las voces que, durante su mandato, han acusado a García de utilizar el Ministerio de Sanidad para seguir con la labor de oposición a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una función que ya ejercía antes de su incorporación al Gobierno.

La decisión anunciada este fin de semana tiene todas las hechuras de una huida hacia adelante para dejar atrás los problemas, además de alimentar las sospechas. Todo lo contrario a un acierto pleno.