El presidente de Chery Auto, Yin Tongyue, escenificó ayer miércoles su apuesta por Barcelona visitando, por vez primera, las instalaciones del que será el primer centro de innovación y desarrollo (I+D) de la marca en Europa.
La firma, un gigante automovilístico no solo en Asia, sino en el globo, abrirá en otoño su oficina ubicada en Cornellà de Llobregat, donde adaptará sus productos a los estándares de la normativa y el consumidor europeos.
En ese lugar se reunió ayer con el conseller de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper, para después visitar la planta de Ebro en la Zona Franca de Barcelona. Su colaboración con la empresa española permitió llenar el vacío industrial que dejó la marcha de Nissan.
Rafael Ruiz, presidente de Ebro, recibió a Tongyue para abordar los próximos retos, como el incremento de la producción de seis a 20 vehículos por hora, mientras se aclara el nuevo calendario para la llegada de las marcas del grupo Chery, Jaecoo y Omoda, a la planta.
Se trata de una joint venture que marca el camino a seguir de la automoción catalana, que hoy encuentra en China un importante aliado, al tiempo que el gigante asiático ha encontrado en Barcelona un puente para desembarcar en Europa.
