Maurici Lucena, presidente y consejero delegado de Aena, en un acto corporativo
El aeropuerto de Barcelona-El Prat debe ponerse manos a la obra para adaptar su infraestructura a las necesidades de los viajeros internacionales.
Así se desprende de un nuevo estudio que evidencia las carencias del aeródromo barcelonés en materia de conectividad. En especial, en vuelos procedentes de América y Asia. Un dato habla por sí solo: más de tres millones de pasajeros al año se ven obligados a hacer escala para llegar a la ciudad.
Esa ausencia de vuelos directos desde países tan importantes como Estados Unidos o China resta competitividad a la economía local, y limita el desarrollo de un turismo de mayor calidad en la región.
Según recoge el estudio La conectividad internacional de Barcelona y los beneficios para la ciudad, elaborado por el experto aeroportuario y exdirector comercial de Aeroports de Catalunya, Óscar Oliver, más de 1,5 millones de pasajeros de EEUU llegaron o salieron de Barcelona con vuelos indirectos en 2024.
Y otro tanto ocurre con la conexión con Asia y el Pacífico: en ese mismo periodo, unos 1,6 millones de pasajeros tuvieron que hacer trayectos con escala desde China, Japón e India.
Cifras que, una vez más, abren el debate sobre la necesidad de ampliar el aeropuerto de Barcelona.