El paso de la borrasca Nils por Cataluña, con rachas de viento que han superado los 100 kilómetros por hora en Barcelona, su área metropolitana y otros puntos del territorio, ha supuesto una nueva prueba para el sistema de emergencias catalán.
Pero, más allá de la intensidad del fenómeno, el episodio ha vuelto a evidenciar la importancia de un liderazgo institucional basado en la anticipación, la coordinación y la prevención. Y, en este contexto, la conselleria de Interior y Seguridad Pública, dirigida por Núria Parlon, ha demostrado volver a estar a la altura del desafío.
La clave de esta gestión no ha estado únicamente en la respuesta, sino en todo lo que la ha precedido. Desde horas antes del impacto del temporal, Interior activó los protocolos necesarios, movilizó recursos y articuló un dispositivo preventivo sólido, en estrecha colaboración con el Servei Meteorològic de Cataluña (Meteocat) y Protección Civil.
La información a la ciudadanía ha sido constante, rigurosa y útil, reduciendo la incertidumbre y permitiendo adoptar medidas de autoprotección con antelación.
Este enfoque preventivo no es menor. En un contexto de creciente frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos, la diferencia entre una crisis contenida y una situación desbordada reside, precisamente, en la capacidad de anticiparse.
La coordinación eficaz entre los distintos cuerpos de emergencia y los organismos técnicos ha permitido minimizar riesgos y garantizar una respuesta ordenada y eficaz.
La gestión de la borrasca Nils confirma una línea de trabajo clara: situar la prevención en el centro de la política de seguridad pública. Bajo el liderazgo de Núria Parlon, la conselleria de Interior ha consolidado un modelo basado en la planificación, el rigor técnico y la comunicación transparente.
Cataluña necesita instituciones preparadas para escenarios cada vez más complejos. Y, una vez más, Interior ha demostrado que anticiparse no solo es una virtud, sino una responsabilidad cumplida.