Carles Puigdemont, presidente de Junts
Junts pretende encontrar munición electoral en la tragedia ferroviaria de Gelida (Barcelona). Los neoconvergentes, de bandazo en bandazo, se han propuesto sacar rédito del siniestro mortal de Rodalies y de la crisis que ha generado el pulso lanzado por los maquinistas de Renfe.
En un nuevo vídeo en sus redes sociales, el líder de la formación ultranacionalista, Carles Puigdemont, busca carnaza en un intento de reconstruir su liderazgo a costa del desgaste de los actores implicados en la resolución de un conflicto del que dependen 400.000 catalanes.
El prófugo de la justicia ha optado por una estrategia opuesta a la mostrada tras el accidente de Adamuz (Córdoba), cuando Junts suspendió todas sus ruedas de prensa para respetar el luto.
Puigdemont critica la "incompetencia" y el "colapso injustificado" de los trenes en Cataluña, pero ignora que la empresa mixta de Rodalies es una vieja reivindicación del autogobierno catalán que, sin estar operativa aún, ya empieza a concretarse de la mano del PSC y de ERC. Y olvida, además, que cuando su partido gobernaba la Generalitat tuvo que gestionar un accidente grave en Sant Boi en 2022 y otro en Vacarisses en 2018.
El problema ferroviario viene de lejos, y no admite simplificaciones oportunistas contra el Govern, que se ha puesto manos a la obra para resolver las carencias de la red.