José Palau Mallol
Los Palau forman parte de un selecto grupo de empresarios que han entrado y formado parte de la vida de un buen número de ciudadanos, sin que éstos hayan llegado a conocerles; en muchas ocasiones, ni siquiera a saber cuáles eran sus caras, sus voces o sus características físicas. Más aún en el caso de una familia que han llevado la discreción y el perfil bajo hasta extremos poco explorados.
Pese a todo, pocos no han tenido en su domicilio un electrodoméstico o aparato de ventilación de la marca S&P. Un éxito que ha llevado el emprendimiento de dos animosos ingenieros como Eduard Soler y José Palau Francás en los años 50 a un gigante presente en todo el mundo y capaz de facturar en torno a 1.000 millones de euros anuales.
No resulta de extrañar que los Palau hayan figurado entre aquellos que tomaron la decisión de sacar de Cataluña a la empresa y sus propias sociedades patrimoniales cuando la deriva separatista socavó de forma radical la seguridad jurídica en el territorio. En aquel instante, el denodado trabajo de casi 70 años para levantar un grupo que da trabajo a cerca de 7.000 personas podría quedar condicionado por decisiones unilaterales que, de ningún modo, estaban en su mano.
Más de ocho años después, ha llegado para los Palau el momento de regresar; la prudencia y la capacidad de adelantarse a los acontecimientos siempre ha acompañado a las historias empresariales de éxito. Sólo queda saber si el grupo Soler & Palau acompañará a las mercantiles de la familia en el camino de vuelta. Motivos para el retorno no faltan. Y los que ya han dado el paso no muestran síntomas de arrepentimiento.