Jordi Turull, secretario general de Junts
Los problemas se acumulan en la mesa de los dirigentes de Junts per Catalunya. A su rechazo a la nueva propuesta de financiación autonómica pactada entre el Gobierno y ERC, y el auge de sus competidores de Aliança Catalana, se ha sumado un nuevo quebradero de cabeza: la elección de un líder para optar a la alcaldía de Barcelona en las elecciones municipales del año que viene.
Esta es una de las cuestiones que se le han atragantado a los líderes de la formación posconvergente en los últimos meses. La marcha de Xavier Trias, tras no conseguir ser alcalde en 2023, dejó un vacío que Junts, aún hoy, sigue siendo incapaz de llenar. La idea de incorporar algún fichaje externo para ese cometido -como el empresario Tatxo Benet- fracasó. Y todo indica que, antes o después, la solución pasará por unas primarias, a las que a priori concurrirían sus concejales Jordi Martí Galbis y Josep Rius. Eso, si no se suma algún otro candidato más, como la exconsellera y actual regidora Victòria Alsina.
En definitiva, un quebradero de cabeza que también tiene en otros municipios de Catalunya. Y que, desde Waterloo, el fugado Carles Puigdemont pretende que se solvente de forma discreta, sin añadir más ruido a un partido con muchos frentes internos abiertos.