Imagen de la fachada del hotel Hesperia Presidente
Scranton, el vehículo inversor vinculado a los Grífols encabezado por Luca Tassan, ha patinado con su último negocio hotelero. El Hotel Hesperia Presidente, en la confluencia entre Diagonal y Muntaner, fue comprado por 125 millones de euros hace cinco años. Y ahora no se puede vender.
El motivo es su extraña estructura propietaria y financiera, con un usufructuario que cobra el alquiler hasta 2030, y por el cual Scranton apenas rentabiliza su activo. Además, hay una anciana en la planta 16, viviendo en un ático de 370 metros cuadrados, con un contrato vitalicio.
El activo tiene cargas tóxicas, y Scranton debería haber pensado dos veces sus inversiones en un hotel con estas características.