Imagen de la ambulancia municipal de L'Hospitalet de Llobregat

Imagen de la ambulancia municipal de L'Hospitalet de Llobregat Cedida

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La 'mítica' ambulancia de L'Hospitalet, al borde del colapso: "Llevamos tres meses sin cobrar"

La crisis financiera de la empresa responsable del servicio deja a la plantilla sin nóminas desde diciembre y aboca la ambulancia municipal a su paralización tras la negativa del consistorio a buscar un operador transitorio

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La histórica ambulancia municipal de 24 horas de L'Hospitalet de Llobregat se asoma a su liquidación definitiva, arrastrada por la quiebra técnica y el estallido laboral de su concesionaria.

La empresa adjudicataria, Consorci de Transport Sanitari (CTSGirona, se encuentra en situación de preconcurso de acreedores, con la plantilla acumulando tres meses sin cobrar.

A la asfixia económica de los trabajadores locales se suma ahora un colapso sistémico de la compañía a nivel autonómico, escenificado hace unos días en Girona con actos vandálicos en sus instalaciones que acabaron con la detención de varios empleados. 

Tres meses sin nómina

El conflicto en L’Hospitalet afecta a una plantilla compuesta por 11 trabajadores —nueve en activo y dos en excedencia—. Según explican a este medio, no perciben sus salarios desde diciembre.

Los empleados sostienen además que la situación financiera de la empresa ha repercutido en las condiciones operativas del servicio.

"Hemos estado sin seguro de la ambulancia durante 20 días y sin la ITS [Inspección Técnica Sanitaria] otros 20 días", afirma uno de los técnicos consultados.

Ambulancia Guardia Urbana L'Hospitalet de Llobregat

Ambulancia Guardia Urbana L'Hospitalet de Llobregat Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat

Pese a ello, los sanitarios han mantenido su actividad ininterrumpida. "Este año llevamos 300 servicios. Para ser una ambulancia municipal que solo sale cuando nos activa la Guàrdia Urbana... son 300 servicios en menos de dos meses", subraya el profesional, desmontando el argumento administrativo de que su labor sea prescindible para el municipio.

Promesas millonarias

Para entender la magnitud del agujero hay que revisar el historial reciente de la concesionaria. A principios de 2024, un grupo de exdirectivos de gigantes corporativos como Acciona adquirió CTS Girona bajo el paraguas de la nueva marca Atiende Salud.

Prometieron un despliegue masivo, proyectaron facturar ocho millones de euros y presumieron de "arraigo territorial" tras ganar contratos privados como el del Aeropuerto de Madrid-Barajas y, a finales de ese mismo año, la licitación de 2,3 millones de euros para relevar a Falck en la ambulancia de L'Hospitalet.

Estallido de violencia en Girona

La crisis empresarial ha derivado en actos de sabotaje interno en la base central de la compañía, lejos de L'Hospitalet de Llobregat. 

Según informaron los Mossos d’Esquadra, la noche del pasado 9 de febrero, trece ambulancias y un vehículo de intervención rápida (VIR) aparecieron con daños en parabrisas y retrovisores, ruedas pinchadas y pintadas en la carrocería. La actividad de la nave quedó paralizada.

La investigación de la policía catalana culminó el pasado 18 de febrero con la detención de un hombre de 27 años y una mujer de 34, además de la imputación de otros cinco empleados —todos trabajadores de la empresa— por un delito de daños.

El administrador de CTS Girona denunció pérdidas cercanas a los 400.000 euros, sumando los daños directos (más de 20.000 euros), las penalizaciones, la pérdida de dos contratos y la imposibilidad de realizar 209 servicios planificados en tan solo 48 horas, lo que obligó a paralizar la actividad de 20 trabajadores.

Conversaciones con el consistorio

En paralelo, los representantes sindicales trasladaron formalmente la situación al ayuntamiento de L’Hospitalet.

El 12 de enero de 2026, el coordinador de la Agrupació d'Ambulàncies de CCOO registró una instancia dirigida al alcalde, David Quirós, alertando del deterioro del clima laboral y de su posible impacto en la calidad del servicio.

Fachada del Ayuntamiento de L'Hospitalet / CG

Fachada del Ayuntamiento de L'Hospitalet / CG

El escrito alertaba de que el conflicto afecta "negativamente al clima laboral, a las condiciones de trabajo y, eventualmente, a la calidad del servicio de transporte sanitario destinado a la ciudadanía".

Los trabajadores pusieron sobre la mesa una solución técnica inmediata: rescindir la licitación actual por incumplimiento grave y aprobar un contrato de emergencia de 48 horas con otra operadora solvente del sector para garantizar la continuidad del vehículo y la subrogación del personal.

El muro administrativo

Sin embargo, tras reunirse con el alcalde y varios regidores, el consistorio ha cerrado la puerta a esta vía de rescate.

La corporación local argumenta que no puede firmar un contrato de urgencia al no considerar esta unidad como un servicio "esencial", amparándose en que la ciudad ya está bajo el paraguas de cobertura del Sistema de Emergencias Médicas (SEM).

Una ambulancia del SEM

Una ambulancia del SEM David Zorrakino Europa Press

Tampoco han accedido a liberar el aval de 55.000 euros que la empresa depositó en las arcas municipales para abonar directamente las nóminas atrasadas a la plantilla, alegando impedimentos legales.

Un expediente sancionador

La estrategia municipal pasa actualmente por la tramitación de un expediente sancionador contra CTS Girona. Un procedimiento administrativo que podría culminar, en su caso, con la retirada de la concesión.

No obstante, fuentes sindicales advierten de que una eventual rescisión sin relevo inmediato podría dejar la licitación desierta y provocar la extinción automática de los contratos de la plantilla local.

La ambulancia de la Guardia Urbana de L'Hospitalet

La ambulancia de la Guardia Urbana de L'Hospitalet PETICION.ES

40 años de antigüedad

En caso de liquidación de la concesionaria sin subrogación por una empresa entrante, los empleados deberían reclamar las cantidades adeudadas y las indemnizaciones correspondientes —20 días por año trabajado— a través del Fondo de Garantía Salarial (FOGASA), dada la situación de insolvencia de la empresa.

Mientras tanto, la plantilla prepara movilizaciones para las próximas semanas. Con el calendario electoral aproximándose, el futuro de un servicio con cuatro décadas de trayectoria en la ciudad queda pendiente de la evolución de un proceso empresarial y administrativo todavía abierto.