Indignadísimo se ha mostrado el líder municipal de ERC, Ernest Maragall, con los macrobotellones del pasado fin de semana en Barcelona y con la gestión del gobierno de Ada Colau. Una actitud que contrasta con la pasividad mantenida cuando la ciudad ardió por culpa del vandalismo del independentismo radical, y también con su negativa a apoyar la creación de una mesa al más alto nivel político y social para abordar la ocupación masiva del espacio público por los botellones.