El 10 del FC Barcelona está en buenas manos. Lamine Yamal no siente la presión, sino que juega como en las calles donde aprendió a patear un balón en Rocafonda. Prueba de ello fue el tercer gol del Barça al Real Oviedo este domingo (3-0). El genio de 18 años frotó la lámpara.
Lamine recibió un centro blando de Dani Olmo, que se quedó un pelín atrás, imposible de rematar para muchos, no para alguien tan elástico y ágil como el extremo culé. El futbolista formado en la Masía alzó el vuelo de costado y disparó la pelota de tijera, colocándola a la cepa del poste.
El remate de Lamine Yamal frente al Real Oviedo
El atacante catalán sentenció el partido de Liga ante el Oviedo. Con y sin balón. Aparte de lucirse con un remate tan acrobático, antes fue decisivo para abrir la lata. Fue su trabajo presionando el que supuso que el balón acabase en las botas de Olmo, autor del primer tanto del Barça.
Hasta en los días en que parece que Lamine Yamal no está teniendo su mejor día, termina siendo determinante. Y eso es lo que hacen los buenos futbolistas. El 10 azulgrana ya lleva 10 goles y 12 asistencias en 25 encuentros esta temporada.
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