El Barça de basket todavía es un equipo indescifrable. Imprevisible. Apuesta por un baloncesto muy físico y rápido y sus jugadores corren y corren. Tanto que a veces confunde la velocidad con la precipitación. En Murcia, el grupo de Aleksander Sekulic perdió por 100-94 un partido en el que, una vez más, quedó patente que solo es temible si defiende al límite.
Sekulic tendrá que ajustar muchas piezas. Los nuevos, mayoritariamente, apuntan buenas maneras, pero no son consistentes. No es fiable todavía Justin Robinson, el base titular, y Umoja Gibson alterna partidos meritorios con otros decepcionantes. Mucho más preocupante es el rendimiento de Tyrese Martin.
Martin, apagado
El alero estadounidense, con mucha experiencia en la NBA, debería ser una pieza clave para el Barça. El problema es que todavía no se ha adaptado a las exigencias del baloncesto europeo. En Murcia solo sumó seis puntos.
Justin Robinson, contra el Murcia
Martin preocupa. No se le ve implicado en el Barça. Su actitud incluso recuerda la peor versión de Willy Hernangómez. En Murcia tampoco estuvo acertado otro alero: Stanley Umude. Solo sumó dos puntos, pero el técnico esloveno sabe que es un actor muy secundario. Es un jugador de perfil muy bajo, demasiado irregular en ataque y más importante en defensa.
Sekulic y Punter
Sekulic, por suerte, tiene a Punter. El escolta del Bronx nunca se rinde. Es el auténtico líder del Barcelona. En Murcia anotó 18 puntos, uno más que Robinson, en un partido en el que Parra (8 puntos) y Brizuela (7 puntos) estuvieron muy discretos.
Sekulic se dirige a sus jugadores
El Barça tiene mucho margen de mejora. La idea es buena, pero Sekulic necesita la mejor versión de todos los fichajes y recuperar a los lesionados. El Murcia, muy acertado, fue mejor. Los 16 puntos de Radebaugh y los 15 de Boum hicieron mucho daño al actual subcampeón de la Liga Endesa.
