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El Real Madrid se fue muy tocado del King Abdullah de Yeda. Xabi Alonso traicionó a sus propios ideales. Hizo un planteamiento que pilló al FC Barcelona por sorpresa, aunque digno de un equipo menor. El técnico de Tolosa no dejó a un solo jugador en campo contrario. Se encerró y salió a la contra, dejando atrás su etapa revolucionaria en el Bayer Leverkusen.

Aun así, y pese a poner al Barça en varios aprietos, el Madrid se quedó corto. La frustración merengue también quedó expuesta cuando Kylian Mbappé no quiso que sus compañeros hicieran el pasillo de honor al campeón de la Supercopa de España, como poco antes sí había hecho el elenco culé con el otro finalista.

Trompazo merengue

Poco antes, justo después del pitido final de Munuera Montero, la impotencia blanca fue reflejada a las mil maravillas por Arda Guler. Joan García sacaba en largo para Pedri, el árbitro señalaba el cierre de la final y los jugadores azulgranas salían corriendo hacia todos lados. Uno del Madrid hacía un balón que había suelto.

Era Arda Guler. El centrocampista turco quiso chutar un balón al aire fruto del enfado. Quiso impactar el balón con tanta fuerza que, al final, hizo el ridículo. El mediapunta de 20 años se dio un trompazo contra el suelo.

Derrota dolorosa

Evidentemente, en un estadio lleno hasta el palo de la bandera y con muchos periodistas en los pupitres, Guler no escapó de las cámaras. Por la vergüenza del momento, el jugador otomano no dio la mano a ningún futbolista del Barça, sino que se fue directamente al túnel de vestuarios.

Laporta y los futbolistas del Barça celebran la Supercopa EFE

El primer título de 2026 se tiñó de azulgrana. Con Hansi Flick, el conjunto catalán no ha perdido ni una sola final. El clásico del Bernabéu, que terminó con victoria blanca (2-1), debía suponer un punto de inflexión a favor del Madrid. Sin embargo, fue todo lo contrario. La frustración merengue continúa.

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