La Champions League es la gran obsesión del FC Barcelona. Peligrosa obsesión, como dijo José Mourinho en 2010, cuando expresó que para su Inter era una ilusión. Hansi Flick debe ser el garante de conseguir que el espíritu del equipo por obtener la orejona sea una ilusión positiva más que una carga obsesiva. Sin embargo, nadie en el club oculta la realidad: Laporta quiere la Champions, como la quieren Deco, Flick, Raphinha --próximo primer capitán en detrimento de Frenkie-- o Lamine Yamal.
Tan importante es el objetivo, que no se escatimarán esfuerzos. Laporta es un tipo de proyectos y este es el año de la nueva revolución. El anterior proyecto, orquestado por Mateu Alemany en la dirección deportiva, comportó una inversión superior a los 200 millones de euros gracias a las palancas. Ello permitió contratar a futbolistas como Ferran (55), Lewandowski (45+5), Raphinha (65), Koundé (60), Kessié, Christensen, Marcos Alonso o Héctor Bellerín.
230 millones invertidos en 2022
Eso ocurrió en 2022 y en los años siguientes, el club se limitó a ciertos ajustes posicionales. Cuatro años después, ya con la salida de Lewandowski confirmada, al Barça de Laporta le toca abanderar una nueva transformación basada en nuevos fichajes y nuevos liderazgos. Raphinha pasará a ser el líder del vestuario porque su carácter ambicioso, competitivo y ganador es contagioso. Los jugadores que, en cambio, han puesto sus intereses individuales por delante de los colectivos, irán siendo poco a poco apartados.
Raphinha, contra el Basilea
Frenkie de Jong, Ter Stegen, Sergi Roberto y Ronald Araujo, capitanes del Barça en la temporada 2023-24
Frenkie de Jong parece más condenado que nunca a seguir los pasos de Ter Stegen y Araujo tras confirmarse el fichaje de Rodri. La contratación del mejor jugador del Mundial será oficial en las próximas horas. Recordemos que Deco y Flick se ventilaron a Gundogan con el fichaje de Dani Olmo. Le transmitieron que sería suplente y el medio alemán se marchó de regreso a Manchester. Para mover a Ter Stegen hizo falta el fichaje de Joan García y algo más de persuasión. Frenkie podrá jugar en el Barça de Flick cuando se recupere de su lesión, pero está condenado a tener un rol secundario, compitiendo por minutos con Gavi y Bernal.
De Jong, condenado
Si Raphinha, Pedri, Éric, Gavi, Olmo, Fermín, Cubarsí y Lamine Yamal están llamados a encarnar los nuevos liderazgos del Barça, obviamente harán falta algunos jugadores más que ayuden a perseguir la excelencia competitiva sobre el verde. Fichajes que marquen las diferencias. Si nos remontamos al pasado 21 de julio, en Culemanía ya informamos al lector culé de que las dificultades que entraña el fichaje de Julián Álvarez abrían las puertas a otro tipo de revolución: un nueve con menos glamour a cambio de más posiciones reforzadas.
Julián Álvarez, durante el partido Argentina-Austria en el Mundial
La inversión de entre 100 y 150 millones de euros que el Barça estudiaba en Julián Álvarez puede ser muy útil para reforzar todas las líneas. Obviamente, el Barça no puede renunciar a la contratación de un nueve. Pero sí puede conformarse con un nueve menos mediático, sin tanto cartel, y que cueste la mitad. En este sentido, gusta mucho Georges Mikautadze, del Villarreal. El futbolista georgiano, nacido y crecido en Lyon, fichó por el submarino hace tan solo un año a cambio de 31 millones de euros. El Barça podría tener que pagar entre 50 y 60 millones para sacarlo de Castellón. Una cifra muy elevada para un jugador que ha cambiado de club casi de forma anual pero que supone menos de la mitad de lo que costaría sacar a La Araña de Madrid.
Rodri, el más urgente
Por el momento, el Barça ya ha invertido 60 millones en Rodri. En caso de acabar pagando más, serán como máximo 10 millones repartidos en un total de cuatro años, lo que supone tan solo 2,5 millones anuales más en caso de que el Barça levante títulos importantes como la Liga y la Champions.
Rodri Hernández aterriza en la Terminal Corporativa de Barcelona
Gerard Martín persigue a Georges Mikautadze en el Villarreal-Barça
En caso de abonar otros 50 kilos por Mikautadze, todavía quedaría algo para otra operación. En el Barça confían mucho en Gerard Martín y Álvaro Cortés, pero son realistas. También a Flick le gusta Christensen, aunque merma la confianza en él por el tema de las lesiones. Tanto Deco como el míster tienen claro que para levantar la Champions puede ser insuficiente con ellos. Haría falta un central zurdo con algo más de jerarquía, experiencia y veteranía.
Mikautadze gana posiciones
Aymeric Laporte es el nombre ideal para representar ese papel. Ha demostrado en el Mundial que se entiende a la perfección con Cubarsí, como ya quedó demostrado en el pasado cuando tuvo a Iñigo Martínez a su lado. El joven central de L'Estanyol incrementa su rendimiento con este perfil de jugador más experimentado a su lado. Aunque en el club también tienen una cosa muy clara: "El bueno es Cubarsí, él también hace mejores a los otros".
Rodri Hernández y Aymeric Laporte intentan frenar a Leo Messi en la final del Mundial
Más allá de esta valoración, Deco tiene claro que si una serie de jugadores se han entendido a la perfección para levantar el Mundial con España, esa sinfonía puede sonar igual de bien en el Barça, donde hay ocho mundialistas campeones del mundo, además de Fermín, que se lo perdió por lesión. La columna vertebral del Barça está diseñada para acoger a futbolistas como Rodri y Laporte, a los que conocen de maravilla y que sueñan con la Champions League. Ambos la levantaron con el City de Pep Guardiola en 2023 y quieren repetir. Saben que su último gran tren europeo pasa por el Barça.
El Athletic, duro por Laporte
En el Athletic no quieren ni oír hablar de hacer negocios con Laporta. Quedaron escarmentados con Nico Williams y la onerosa renovación que le va a costar al club vizcaíno entrar en pérdidas este año. Les pasa como al Atlético de Madrid, que no quieren ni ver al presidente del Barça. Lo que no parecen entender es que el Barça les acabaría haciendo un favor.
Aymeric Laporte vuelve al Athletic Club
Ya se ha visto como le ha ido al Athletic con la renovación de Nico. Y se puede intuir el polvorín que tendrá Simeone en el vestuario cuando se tenga que quedar con Julián Álvarez a disgusto, sabiendo que el tren del Barça puede pasar de largo para siempre. En el caso de Laporte, es algo parecido. Pueden venderlo por 25 o 30 millones y empezar a corregir las pérdidas que supondrá no jugar en Europa tras un año nefasto, o ampararse en el orgullo para seguir hundiendo la tesorería del club.
162 millones invertidos y 87 ingresados
Si el Athletic se acaba cerrando en banda, el Barça buscará otra vía para reforzar la defensa y cuajar una revolución histórica. Deco siempre tuvo claro que para fichar a un central, antes tenía que salir Araujo. Y se dio. Como tenía claro que el medio se podría reforzar, pero sería necesaria alguna baja en la medular. De momento, ha salido Tommy Marqués, pero el siguiente será Marc Casadó, a menos que ocurra un milagro en forma de traspaso con De Jong. Nadie lo contempla.
Marc Casadó y Héctor Fort se entrenenan con el Barça a 11 de agosto
El Barça suma ahora 162 millones invertidos en fichajes (70 por Gordon, 60 por Rodri, 22 por Adeyemi, 8,5 por Bisiwu y 1,5 por Hamza). Además, ha conseguido la llegada de Cancelo a coste cero. Es mucho dinero, pero el club todavía tiene margen de maniobra porque ha ingresado ya 87 millones a falta de resolver el futuro de Casadó y Héctor Fort. Además, Deco ha logrado un ahorro en salarios del primer equipo de 55 millones de euros sin contar a Lewandowski, cuyo coste ascendía a 38,5 kilos.
El dinero de Julián, dividido por tres
Todo ello garantiza al Barça el oxígeno suficiente para poder abordar el fichaje del nueve y el de Laporte u otro central. En caso de persistir por Julián Álvarez, lo que se complicaría más sería el fichaje de Laporte. Pero si finalmente se apuesta por una vía más económica, la llegada del central vasco puede hacerse realidad. Con el dinero de Julián, Deco podría traer a Rodri, un nueve y un central. Y Flick tendría más garantías de competir por la Champions... siempre y cuando los nuevos delanteros acierten a meterla.
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