La situación de Neymar Jr en París es insostenible. El futbolista brasileño dejó claro desde el principio del verano que daba por cerrada su etapa en el París Saint-Germain. Así se lo comunicó a Leonardo, director deportivo, y Thomas Tuchel, su técnico, pero al ver que el PSG no accedía a venderlo tensó aún más la cuerda.

Se presentó una semana más tarde de lo previsto a los entrenamientos y reconoció sin tapujos que el mejor momento de su carrera había sido el 6-1 que su exequipo, el FC Barcelona, había endosado a su club actual en el encuentro de vuelta de los octavos de final de la Champions League 2016-17.

Neymar y Modric, rivales en un Real Madrid-PSG

Neymar y Modric, rivales en un Real Madrid-PSG 

Fue entonces cuando en París se convencieron que no les conviene tener a un futbolista de su caché a disgusto y empezaron a escuchar ofertas. Están dispuestos a venderlo siempre y cuando reciban una oferta satisfactoria, que por el momento no se ha producido. El problema de Neymar ya no es tanto con el club sino con sus aficionados.

Multados

Los seguidores de la entidad parisina no quieren oír hablar de él y se lo hicieron saber en el primer partido del PSG en la Ligue 1 ante el Nimes. Los hinchas más radicales entonaron graves insultos contra el futbolista y mostraron pancartas que evidenciaban su rechazo a la actitud que ha mostrado el brasileño a lo largo del verano.

Una foto de Neymar Jr. durante un entrenamiento con el PSG / Twitter

Una foto de Neymar Jr. durante un entrenamiento con el PSG / Twitter

Este comportamiento le costará caro al París Saint-Germain. El pasado jueves la Liga de Fútbol Profesional de Francia advirtió que multará con 2.000 euros al club francés por el despliegue de una pancarta ofensiva y también por el uso de pirotecnia durante el primer encuentro de liga que disputó el equipo dirigido por Thomas Tuchel.

Una actitud inexcusable por mucho que el comportamiento de Neymar no haya sido el adecuado que acaba pagando el París Saint-Germain. Aunque sea de forma indirecta, el futbolista brasileño sigue costándole dinero a la entidad parisina. La situación ha llegado a un punto límite y totalmente irreversible. Si se acaba quedando, tanto el delantero como el PSG tendrán un problema muy grave.