Lionel Messi  lleva años haciendo de su fantasía una rutina. El argentino ha comenzado la temporada a pleno rendimiento, tal y como demostró el pasado martes en el debut del Barça en esta edición de la Champions.



El 10 blaugrana logró un nuevo hat-trick en Europa, el 42º de toda su carrera, en una nueva exhibición en la competición que él mismo ha fijado como objetivo prioritario para este curso.



Con sus tres goles ante el PSV Eindovhen, Messi suma ya siete goles en los mismos partidos oficiales. Y sobre todo dejó la sensación de estar ya en septiembre, cuando el físico de muchos jugadores aún se está desperezando, a pleno rendimiento.

Un descanso de la selección

Al igual que ocurrió en otras temporadas, parece que el argentino ha regresado con enorme fuerza tras una nueva decepción veraniega con su selección. Argentina y el propio Messi cuajaron un mal Mundial, provocando una especie de retirada temporal del diez del combinado albiceleste.



Otro de los factores que pueden influir en el buen arranque del capitán blaugrana es precisamente ese descanso aprovechado durante el último parón de selecciones, en el que el rosarino se quedó en Barcelona, con sesiones de entrenamiento y recuperación a las órdenes de los técnicos culés.

Por los motivos que sea, Messi ha empezado como un cañón y, además, con un acierto especial en una de sus grandes especialidades. De las siete dianas conseguidas en ese curso, dos han sido de libre directo, una suerte que el diez domina con suficiencia.

Messi anota de falta directa su primer gol contra el PSV / EFE

Un nuevo reto

Por ese motivo, el delantero del Barça ha encontrado un nuevo reto en el que fijarse. Una meta a través de la que seguir superándose y batiendo récords. Aunque en esta ocasión no le resultará fácil lograr su objetivo de ser el número uno. 



El diez culé acumula a largo de su carrera 36 goles de libre directo con el Barça, ocho sólo en 2018, una cifra que da una idea de cómo ha ido perfeccionando su técnica con el paso de los años. Si se suman las dianas conseguidas de esta manera con Argentina, la cifra asciende a 42 goles.

Los números de Messi son sin duda estratosféricos. Sobre todo por su capacidad para meter goles de esta y otras tantas maneras diferentes, lo que le convierte en un jugador aun más imprevisible. Aun así, si atendemos a la pura estadística, el argentino todavía está lejos de los lanzadores de falta más exitosos de la historia.

Líderes históricos

En la cumbre de esta lista se sitúa un jugador que seguro muchos recordarán, y que convirtió esta especialidad en el principal motivo de su fama. Juninho Pernambucano fue un centrocampista brasileño, que pasó sus mejores años en el Olympique de Lyon francés, que sumó 77 goles de este tipo en su carrera. Una auténtica barbaridad.

Por detrás de Pernambucano figura teóricamente otro brasileño. El más grande de todos los tiempos para algunos. Pelé, según varios registros, alcanzó la cifra de 70 goles de falta directa como futbolista.



Siguiendo al eterno diez de la canarinha aparecen dos jugadores de la generación previa a Messi. Ronaldinho Gaúcho, otro mito culé, anotó 66 goles de falta directa; mientras que el inglés David Beckham, otro consumado especialista, alcanzó la cifra de 65.



Por tanto, al actual capitán blaugrana aún le quedan unos cuantos goles de libre directo para alcanzar a los líderes históricos de esta particular lista. ¿Podrá Messi alcanzarlos? Nunca es bueno apostar en contra del crack de Rosario…