Sergio Ramos y Leo Messi, rivales y máximos exponentes del Real Madrid y el Barça / EFE

Sergio Ramos y Leo Messi, rivales y máximos exponentes del Real Madrid y el Barça / EFE

Primer equipo

Sergio Ramos y Leo Messi: del odio al amor

La relación entre los capitanes de Madrid y Barça ha evolucionado sorprendentemente en los últimos años

19 septiembre, 2018 17:47

Barça y Real Madrid son dos polos que inevitablemente se atraen. La existencia del uno sin el otro acabaría con una rivalidad histórica y dañaría seriamente la emoción en el mundo del fútbol. Dentro de esta dualidad se han escrito enfrentamientos para el recuerdo y duelos individuales conocidos por todos.

Quizás uno de los mayores ha estado protagonizado en la última década por Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. El argentino y el portugués son dos jugadores de época que han coincidido, en los respectivos mejores años de sus carreras, dentro de los dos grandes clubes de España. 

Pero la marcha de Cristiano en dirección a Turín ha acabado con este duelo particular, dejando a Messi como monarca absoluto del campeonato nacional. Y también a la espera de ver cuál es la adaptación del luso al Calcio italiano, en el que quizás es el último gran reto de su carrera.

El portavoz Ramos

Este vacío de poder en el Madrid lo ha ocupado a su manera Sergio Ramos. El central andaluz es el primer capitán del equipo y el máximo exponente del club blanco ante la afición y la prensa. Además, claro está, de ser uno de sus jugadores claves.

En ese rol de portavoz, Ramos pronunció este martes unas contundentes declaraciones contra la estrella del otro gran rival madridista, el Atlético de Madrid. En ellas el de Camas acusó de arrogante a Antoine Griezmann por ponerse a la altura de Messi y Cristiano, dejando claro que el argentino y el portugués no tienen rivales todavía en el panorama futbolístico mundial que puedan hacerles sombra.

Cristiano Ronaldo se las tiene con Messi en el clásico | EFE

Cristiano Ronaldo se las tiene con Messi en el clásico | EFE

Las palabras del capitán madridista son reflejo de la relación que a día de hoy mantiene con su homólogo blaugrana. Ramos respeta profundamente y admira a Messi, después de tantos años sufriéndole en sus propias carnes. Un respeto, por otro lado, que es recíproco. El diez culé también admira la capacidad de liderazgo del jugador español, sin el que sería imposible entender los últimos éxitos del club blanco.

Respeto mutuo

La relación actual entre ambos se ha palpado en los últimos Clásicos, donde ya es habitual ver a ambos capitanes saludarse amistosamente e incluso abrazarse al término del partido, una imagen impensable hasta hace poco tiempo.

Leo Messi se abraza con Sergio Ramos tras un Clásico del curso pasado / EFE

Leo Messi se abraza con Sergio Ramos tras un Clásico del curso pasado / EFE



Sólo hay que echar ligeramente la vista atrás para comprobar cómo Ramos y Messi protagonizaron durante años algunos de los choques más explosivos entre Barça y Madrid.

Choques del pasado

Hubo una época de hecho en la que la contundencia (cuando no violencia) del de Camas tratando de parar al rosarino acostumbraba a ser la chispa que encendía las tanganas y choques físicos y verbales entre ambos equipos. Mucho tuvo que ver en aquello José Mourinho, que tensó al máximo a sus jugadores para tratar de dar caza a un Barça que en aquella época se mostraba intratable.

Incluso después de la salida del luso del Madrid, las chispas entre Ramos y Messi seguían apareciendo de manera esporádica. Sobre todo a través de discusiones subidas de tono a medida que Messi iba asumiendo su nuevo rol de capitán general culé sobre el campo.

Líderes de sus clubes

Sin embargo, en los últimos choques y en las actuales declaraciones de ambos jugadores se ve claramente que su relación ha entrado en una nueva etapa. Ambos se sienten líderes y máximos exponentes de sus respectivos clubes, con todo el peso que ello implica.

Todo ello, unido a la propia experiencia por los errores del pasado, ha convertido a dos antiguos enemigos íntimos en dos rivales que se respetan y admiran, más allá de choques puntuales sobre el terreno de juego.