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El Real Madrid vuelve a invertir en el mercado de fichajes para recuperar la supremacía perdida en la Liga española y la Champions League. Después de una temporada 2024-25 sin títulos importantes, el club presidido por Florentino Pérez desembolsó 181 millones de euros en las incorporaciones de Dean Huijsen, Álvaro Carreras, Franco Mastantuono y Trent Alexander-Arnold. En consecuencia, el coste de la plantilla, que incluye ficha más amortización, prosiguió con la tendencia al alza.

La Liga concedió un límite de coste de plantilla deportiva (LCPD) de 761,2 millones a la institución blanca en la última actualización, en marzo de 2026. La masa salarial, que aglutina el coste del primer equipo masculino, además del basket, el femenino y la cantera, ha ascendido 167 millones de euros en los últimos siete años, de los 451 millones de la campaña 2018-19 hasta los 618 millones anotados en el ejercicio 2025-26. Tras equilibrar su negocio ordinario, el Barça ha vuelto a incrementar el gasto en la plantilla que dirige Hansi Flick. Aun así, el presupuesto 25-26 sitúa el coste deportivo total en 565 millones, 53 por debajo del eterno rival.

La mitad de los ingresos

A diferencia del Barça, para el cálculo de la ratio de gastos de personal sobre ingresos de explotación, el Real Madrid no contabiliza las amortizaciones, sino los salarios deportivos y no deportivos de la entidad. Desde la temporada 2024-25, el indicador ha crecido del 43 al 46% respecto al récord de 1.221 millones de facturación. Con el coste anual añadido de los fichajes, la ratio se situaría en el 50,6%.

El gasto de personal del Real Madrid sobre los ingresos de explotación desde inicios del siglo XXI.png RM

El gasto por el reforzamiento de las plantillas deportivas ha sido "superior al crecimiento de los ingresos", según detalla el propio club en el anexo de evolución económica. Igualmente, el parámetro sigue "muy por debajo del 50%", el porcentaje considerado "umbral de excelencia", y todavía más lejos del 70%, el valor máximo limitado por la UEFA. Si se toma de referencia el porcentaje facilitado por la entidad madridista, el gasto de personal total sin amortizaciones ronda los 561 millones tras un incremento de 47 millones desde la campaña 24-25.

Mismo coste, doble de ingresos

En términos comparativos, el coste deportivo total del Real Madrid (618) superaría por un millón la masa salarial del Barça en la temporada 2020-21. El contraste reside en el alarmante 98% que asfixiaba a la institución catalana en aquel entonces, cuando una deuda a corto plazo de 731 millones de euros ponía en jaque la viabilidad financiera del club. Los 631 millones de ingresos, mermados por los estragos económicos de la pandemia, no bastaban para cubrir los 617 millones en nóminas. Realidades diametralmente opuestas, pues en Concha Espina han facturado el doble (1.221) esta campaña 25-26.

Kylian Mbappé, en su presentación con el Real Madrid junto a Florentino Pérez EFE

En el Santiago Bernabéu apuestan fuerte por el mercado estos últimos años con incorporaciones de relumbrón. Los casos de Jude Bellingham, firmado en 2023 por 103 millones fijos y unos 30 en variables, o Kylian Mbappé, agente libre atado en 2024 con una prima que rondaría los 100 kilos amortizada durante los cinco años de contrato, han contribuido a aumentar la masa salarial de manera sostenible. Aunque excluye las amortizaciones, la ratio del Real Madrid evidencia un coste deportivo saludable.

Casi 300 millones en fichajes

El aumento presupuestado en las nóminas del basket de 37 a 49,6 millones en la campaña 25-26, pendiente de confirmar en la memoria económica anual, tampoco ha alterado dicho equilibrio. Los 1.221 millones de ingresos también han dado barra libre en el mercado de fichajes veraniego de 2026, con un gasto de 100 millones en Marc Cucurella, Carlos Espí, Denzel Dumfries, Bernardo Silva e Ibrahima Konaté que bordeará los 300 kilos si finalmente aterrizan Rodrigo Hernández y Yan Diomandé.

Evolución de la masa salarial del Barça y los ingresos hasta el presupuesto 2025-26 FCB

Bernardo Silva y Marc Cucurella en un fotomontaje CULEMANÍA

En Can Barça, la desvinculación de leyendas conocidas como vacas sagradas en la escala salarial ayudó a contener el gasto, que también incluye las amortizaciones de fichajes. A la par que los ingresos repuntaban hasta los 750 millones, sin contabilizar las palancas, la dirección deportiva rebajó la masa salarial hasta los 518 millones en la temporada 2021-22. En la 22-23, a pesar de las salidas de Gerard Piqué, Jordi Alba, Sergio Busquets y Samuel Umtiti, la inversión de 153 millones en Robert Lewandowski, Raphinha y Jules Koundé y sus respectivos salarios desencadenó otro incremento del coste deportivo hasta los 676 millones (79% sin palancas).

La rebaja de Deco

Deco recogió el testigo de Mateu Alemany en 2023, y consiguió la mayor reducción salarial desde que Joan Laporta había regresado a la presidencia en 2021. El nuevo director del área de fútbol disminuyó el coste deportivo hasta los 505 millones (56%) con un volumen de negocio de 894 millones en la temporada 2023-24. De ahí en adelante, la normalización de las fuentes de ingresos del club ha permitido blindar a joyas emergidas de la Masía como Fermín López, Lamine Yamal y Pau Cubarsí, además de puntales como Pedri, Koundé, Frenkie de Jong o Eric García.

Joan Laporta y Pau Cubarsí celebran la renovación del canterano hasta 2029 FCB

La masa salarial aumentó hasta los 534 millones (54%) en el ejercicio 2024-25. El presupuesto prevé otra subida hasta los 565 millones (51% sobre ingresos de 1.100 millones) cuando se auditen las cuentas de la campaña 25-26. Tras la desvinculación de Robert Lewandowski, con un coste anual de 38,5 millones entre remuneración y amortización, Lamine Yamal gobernará la nueva pirámide salarial junto a Frenkie de Jong, en torno a los 20 millones brutos por curso.

El colchón de los 1.100

Anthony Gordon y Karim Adeyemi ocuparán el espacio dejado por Lewy en el coste de plantilla deportiva. El extremo inglés, fichado por 70 millones fijos y 10 en variables, con un sueldo de 12 millones brutos, tendrá un impacto de 26 millones anuales. El atacante alemán, adquirido por 22 kilos fijos y siete en variables, percibirá también unos 12 millones brutos y costará unos 17 millones anuales. En total, abarcarán unos 43 millones de masa salarial.

Joan Laporta y Karim Adeyemi posan juntos en el acto de firma de contrato del delantero alemán FCB

La facturación total de la entidad llama a la tranquilidad, pues el Barça superará la barrera de los 1.100 millones por primera vez en su historia. Como las patas de negocio comercial y el estadio han cogido carrerilla, el parámetro de la masa salarial sobre los ingresos se ha normalizado alrededor del 50%.

Contrastes

En el basket, el tijeretazo de la campaña 2023-24 marcó un punto de inflexión en la singladura errática del equipo. Si en el ejercicio 20-21 el gasto de personal abarcaba 39,4 millones, en el 25-26 ha rozado los 32 por el esfuerzo imprevisto de firmar a Xavi Pascual con un contrato de tres kilos. La masa salarial deportiva no inscribible, porción que aglutina a todas las secciones profesionales, tampoco ha dado tregua al primer equipo en el mercado ante las limitaciones impuestas por la Liga a los clubes excedidos.

Joan Laporta y Deco, durante un acto del Barça en la temporada 2023-24

Mientras el Real Madrid ha tenido barra libre en el mercado en los últimos años, impulsado por sus beneficios acumulados y un patrimonio neto que alcanza el récord de los 624,4 millones, las pérdidas acumuladas del Barça se han traducido en un sinfín de restricciones del Fair Play de la Liga hasta reequilibrar su balanza de ingresos y gastos. La dinámica ascendente de la masa salarial madridista, avalada por el incremento constante del volumen de negocio, contrasta con los vaivenes en el coste deportivo barcelonista hasta rebajar unos gastos de personal sobredimensionados y enderezar la facturación.

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