Gianni Infantino, de la FIFA, y Alexander Ceferin, de la UEFA, en una imagen de archivo

Gianni Infantino, de la FIFA, y Alexander Ceferin, de la UEFA, en una imagen de archivo EFE

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FIFA y UEFA, dos entes 'amigos' que cada vez están más enfrentados: como el Barça y el Real Madrid

El organismo presidido por Aleksander Ceferin se muestra en contra del cambio de criterio con la sanción de Folarin Balogun, que podrá jugar ante Bélgica tras una llamada de Donald Trump a Gianni Infantino

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Donald Trump utilizó su influencia para hacer que Folarin Balogun, estrella de Estados Unidos, pudiera jugar ante Bélgica. El delantero neoyorquino fue expulsado de manera directa ante Bosnia y, sorprendentemente, evitó el partido de sanción automático. La FIFA dio a conocer el pasado domingo que el jugador norteamericano debe estar un año sin repetir conducta. La realidad detrás de la decisión del Comité de Disciplina es una llamada de Trump a Gianni Infantino, a la cual se ha opuesto totalmente la UEFA. Balogun jugó contra Bélgica, pero Estados Unidos quedó eliminada de su Mundial tras perder por 1-4.

El propio Trump reconoció el contacto entre las partes en la Casa Blanca y admitió su ascendencia. Infantino, en cambio, defendió la independencia de los órganos "autónomos" de la FIFA. "Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan inaudita, incomprensible e injustificable", aseveró la UEFA en un comunicado en el que se aseveró que una "suspensión de mínimo un partido no es una opción discrecional y no requiere la decisión de un órgano competente".

Balogun después de su expulsión en el Estados Unidos-Bosnia

Balogun después de su expulsión en el Estados Unidos-Bosnia EFE

El caso Balogun, evidentemente, también enfureció a la Federación Belga y no deja de ser un episodio más en las tensiones crecientes entre la UEFA y la FIFA, una relación que va desgastándose, como les ha sucedido a FC Barcelona y Real Madrid. Curiosamente, el club azulgrana es más cercano a Ceferin, que puede imponer sanciones por el Fair Play, y el merengue a Infantino, que escribió una carta abierta en favor de Florentino Pérez durante el proceso electoral.

El Mundial de clubes y el de selecciones

Otra página en las tensiones entre los dos entes fue el Mundial de Clubes que, precisamente, se disputó por primera vez en Estados Unidos, donde ahora se juega la Copa del Mundo, y que lleva el sello personal de Infantino. También el de selecciones. La UEFA, en 2021, se postuló en contra de la celebración de la competición cada dos años. "Nuestros jugadores no necesitan pasar más veranos en torneos en lugar de dedicarse a la relajación y la recuperación", pronunció Ceferin en una asamblea de la, por entonces, Asociación Europea de Clubes (ECA).

Dembelé remata contra el Chelsea

Dembelé remata contra el Chelsea EFE

Asimismo, la UEFA, que paradójicamente sumó más partidos a la Champions League, pidió más diálogo a la FIFA con las distintas federaciones. Otra línea roja que enfrentó a los dos organismos fueron los ingresos por competiciones. En el Viejo Continente consideraron que el Mundial de Clubes podía quitar protagonismo a la Copa de Europa, cuyo ganador podía llegar a percibir un dinero inferior. Finalmente, no fue así.

Acuerdo con la ECA

El dinero también generó tensiones por el Mundial de selecciones que se está jugando y el de 2030. La FIFA llegó a un acuerdo con la ECA, admitiéndola como interlocutor oficial, y elevó las compensaciones destinadas a los clubes que ceden jugadores a los combinados nacionales, con un incremento del 70%. El pacto recibió el título de Club Benefits Programme y se firmó en Budapest en 2023, con la Superliga como otro de los aspectos a tener en cuenta.

Reunión de la ECA en el Metropolitano

Reunión de la ECA en el Metropolitano ECA

Y es que, desde un principio, a Ceferin no le gustó la postura endeble de Infantino con la Superliga, que amenazaba el panorama establecido por los clubes y la UEFA en Europa. La oposición de la FIFA fue muy discreta, mientras que países como Francia o Italia se manifestaron públicamente en contra de la competición. El Memorando de Entendimiento, acordado también en Budapest, significó el respaldo al calendario actual, tiene vigencia hasta el 31 de diciembre de 2030.

La impuntualidad de Florentino

Se llegó a un acuerdo, también, después de que la UEFA incluyera a FIFPro, el sindicato de futbolistas más grande de Europa, dentro de sus congresos. Los futbolistas, que incluso amenazaron con manifestarse en forma de huelga, se cansaron de las fechas impuestas por la FIFA y por la carga de partidos.

Gianni Infantino en un acto del Mundial 2026

Gianni Infantino en un acto del Mundial 2026 EFE

Otra crisis llegó hace un año en Paraguay. En mayo de 2025 se celebraba el Congreso de la FIFA e Infantino llegó tarde al encuentro. Ceferin y más representantes se marcharon antes. Infantino prefirió acompañar a Trump en su viaje por Arabia Saudí, sede del Mundial de 2034, y Qatar, país organizador de la edición de 2022. El dirigente suizo llegó a estar en la toma de posesión del presidente norteamericano, con el que mantiene una notable amistad. El evento comenzó con horas de retraso.

Las reglas del juego

Las discrepancias de UEFA y FIFA también se trasladan al terreno de juego. Las reglas son las mismas para todos, pues el ente comandado por Infantino marca las pautas globalmente, pero la aplicación puede ser distinta. Las normas están sujetas a interpretación y, mientras que en el Mundial se realizan pausas de hidratación, sujetas a fines publicitarios, la UEFA no quiere saber nada del tema y solo las adoptará en casos extremos.

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Prestianni persigue a Vinicius en el partido de ida entre el Real Madrid y el Benfica de los dieciseisavos de final de la Champions League EFE

Tampoco coinciden UEFA y FIFA con la normativa que sentó un precedente con Gianluca Prestianni. El jugador del Benfica fue sancionado a posteriori por dirigirle unas palabras a Vinicius Júnior tapándose la boca. El organismo presidido por Infantino quiere castigar a los que repitan la conducta con una tarjeta roja, mientras que a una escala inferior, en Europa, prefieren advertir con una cartulina amarilla. La UEFA depende de la FIFA, pero ello no significa que haya tensiones y una guerra fría evidente.