El FC Barcelona disfruta, por una vez, de holgura en el mercado de fichajes veraniego. Las salidas de Robert Lewandowski y Ansu Fati, sumadas al aumento de ingresos previsto por la reapertura progresiva de la tercera grada en el Spotify Camp Nou, brindarán un saldo de Fair Play que rondará los 100 millones de euros para inscribir nuevos refuerzos. El club presidido por Rafa Yuste ya exhibe músculo financiero con la adquisición de Anthony Gordon por 70 millones.
La institución catalana regresará a la norma 1:1 del Fair Play regido por la Liga el próximo 1 de julio. Esta vez, Joan Laporta, presidente electo que asumirá el cargo en la misma fecha, no tendrá que minimizar calculadora en mano el gasto en cada incorporación. La Normativa de Elaboración de Presupuestos (NEP) también le impedirá repetir con Julián Álvarez la jugada realizada para contratar a Dani Olmo en verano de 2024. En aquel entonces, el mediapunta egarense firmó un contrato de seis temporadas hasta 2030 para poder repartir la amortización de su fichaje en más años.
Dani Olmo, contrato de seis años
La primera incorporación de relumbrón firmada por Deco como director del área de fútbol ascendió a 55 millones de euros fijos y siete en variables. Según el importe pactado sin los bonus por objetivos, el impacto anual del fichaje se situó en 9,2 millones.
Dani Olmo y Joan Laporta, con el carnet de socio del nuevo fichaje del Barça
El reglamento de control financiero de la Liga española contemplaba circunstancias sobre las amortizaciones como la existencia de "cláusulas de rescisión o resolución". En ese caso, el órgano de validación fijaba la "duración de la vida útil" a "efectos de cálculo de la amortización", atendiendo a la "razonabilidad y probabilidad de materialización de dichas cláusulas", según recogía el artículo 39 del NEP, sobre "determinación del coste de plantilla deportiva inscribible".
El artículo 39
No obstante, la patronal todavía no limitaba las amortizaciones a cinco años hasta la actualización de la normativa efectuada en noviembre de 2024, aplicada a partir del mercado veraniego de 2025. El ente regulador se ajustó a unas restricciones antiChelsea que la UEFA ya había impulsado en julio de 2023. El nuevo artículo 39 del NEP especificó "periodo máximo de amortización de cinco (5) temporadas".
La Normativa de Elaboración de Presupuestos de la Liga (NEP) limita a cinco años el periodo máximo de amortización de fichajes
La Normativa de Elaboración de Presupuestos (NEP) de la Liga limita las amortizaciones a un máximo de cuatro temporadas para clubes excedidos
Para clubes excedidos, como el Barça en aquella época tras imputar una depreciación contable de 141 millones sobre Bridgeburg Invest, la limitación sería más estricta. El artículo 100, la "regla especial para clubes/SADs excedidos en el límite de coste de plantilla deportiva inscribible" obligaba para siguientes temporadas a computar "como máximo un periodo de cuatro (4) temporadas". Por lo tanto, el club azulgrana se verá en la obligación de amortizar el posible fichaje de Julián Álvarez en cinco años. Si La Araña costase finalmente 120 millones, el impacto anual del traspaso sería de 24 millones. En el supuesto de abonar 130 kilos, el tope de gasto impuesto por Deco para cerrar la operación, la losa ascendería a 26 millones por curso.
El Chelsea y el vacío legal
El origen de la legislación actual se remonta a 2023, cuando la Premier League y la UEFA pararon los pies al Chelsea. El nuevo propietario del club, Todd Boehly, tiró de billetera para recuperar las aspiraciones en la Liga inglesa y la Champions League. Los blues invirtieron 121 millones de euros en Enzo Fernández, 80 en Wesley Fofana, 70 en Mykhaylo Mudryk, 116 en Moisés Caicedo y así con otros tantos ejemplos de fichajes por encima de su valor de mercado. El club londinense obró con astucia en las ventanas de verano de 2022 e invierno de 2023 y aprovechó los vacíos en el reglamento de Fair Play tanto de la Premier League como de la UEFA.
Enzo Fernández, en la final de la Conference League
Los nuevos refuerzos firmaban contratos por encima de los cinco años para minimizar el peso contable anual de las amortizaciones. Enzo se comprometió ocho años hasta 2031, con un coste anual de 15 millones; Cole Palmer, adquirido por 47 millones, firmó por la friolera de 10 años hasta 2033 y costó 4,7 kilos por temporada. Las instituciones no tardaron en blindar sus respectivas normativas financieras para limitar dicha praxis.
La UEFA cierra el vacío
La UEFA rompió el hielo con una actualización del Reglamento de Licencias de Clubes y Sostenibilidad Financiera que entró en vigor el 1 de julio de 2023. En concreto, el apartado G, sobre "requisitos contables para el traspaso permanence de la inscripción de un jugador" restringió la duración de la amortización desde su inscripción a "la vigencia del contrato original, con un máximo de cinco años".
Ferran Torres, seguido por Moisés Caicedo en el Chelsea-Barça de la Champions League
No obstante, el organismo presidido por Aleksander Ceferin también abrió la puerta a aliviar la carga contable anual mediante una renovación del futbolista en cuestión para repartir el importe restante por amortizar "durante el período ampliado del contrato, con un máximo de cinco años desde la fecha de la ampliación contractual". En diciembre de 2023, los clubes de la Premier League aprobaron la incorporación de la misma limitación a sus Normas de Rentabilidad y Sostenibilidad. El abuso del reglamento perpetrado por el Chelsea cerró una puerta en forma de vacío legal que actualmente tampoco existe en la Liga española.
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