Joan Laporta está convencido de que ha cumplido las promesas que formuló en las elecciones de 2021. El presidente electo se comprometió a recuperar el potencial deportivo del FC Barcelona y a solucionar los problemas económicos de la entidad. Los números, al menos en el primer apartado, le dan la razón. También han subido los ingresos del club y cerrará el curso actual con números verdes. Y, lo más importante, el Barça volverá a la norma del 1:1 que facilita la llegada de nuevos futbolistas para construir un nuevo proyecto ganador.
El Barça, desde antes incluso del coronavirus, no es el club que ficha a los jugadores más deseados. Las incorporaciones han sido contadas año tras año, con la excepción de 2022, cuando activó, con éxito, las famosas palancas para contratar a Christensen, Kessié, Lewandowski, Koundé, Bellerín y Marcos Alonso.
Gordon y Ansu Fati
Laporta encara el nuevo mandato --comenzará el 1 de julio-- con pocas urgencias deportivas, pero con el reto de mejorar la plantilla. Sobre todo, las prestaciones ofensivas del equipo de Hansi Flick. Este verano habrá bastantes altas y bajas.
Anthony Gordon firma con el Barça hasta 2031
Ansu Fati, junto a Jorge Mendes y su padre
Deco, el director de fútbol del Barça, fichó a Anthony Gordon con gran celeridad. El club azulgrana pagará 70 millones de euros fijos y ha pactado otros 10 con el Newcastle. También cerró el traspaso de Ansu Fati al Mónaco por 11 millones de euros y negocia la venta de Marc Casadó al mismo club por 18 millones de euros fijos y otros cinco en variables. También saldrá Roony Bardghji, ya sea cedido o traspasado a otro club, con opción de recompra.
Julián Álvarez y el Atlético
El gran objetivo de Laporta, Deco y Hansi Flick es Julián Álvarez. Su fichaje, sin embargo, se complica. El Barça ha ofrecido entre 90 y 100 millones de euros y el Atlético ha tasado al delantero argentino en 150 millones de euros. El club que preside Enrique Cerezo se ha mostrado también muy crítico con las gestiones de la entidad barcelonista con el futbolista y su representante, Fernando Hidalgo.
Julián Álvarez celebra su gol en el Barça-Atlético de Madrid de la Champions League
La operación Julián Álvarez va para largo. El Barça quiere liquidar pronto su fichaje, pero el Atlético no tiene prisa. Al contrario. El tiempo juega a su favor. En Madrid, además, recuerdan que el club barcelonista pagó 120 millones de euros (más 15 adicionales) por Griezmann y todo parece indicar que Cerezo tensará la cuerda al máximo.
Rashford o Bernardo Silva
Deco tiene más asuntos pendientes. Habrá un tercer refuerzo ofensivo, ya sea Marcus Rashford, por quien el Barça tiene una opción de compra por 30 millones de euros, o Bernardo Silva, que llegaría con la carta de libertad, tras desvincularse del Manchester City.
Marcus Rashford presiona a Eduardo Camavinga durante el clásico
Bernardo Silva celebra la FA Cup ganada con el Manchester City
El director de fútbol también quiere mejorar la defensa del Barça. A la espera de que Andreas Christensen renueve su contrato, Deco ha puesto en venta a Jules Koundé, por quien el club podría ingresar unos 70 millones de euros. El defensa francés ha sido tentado por grandes clubes de la Premier. Igual que Balde. Tampoco está claro el futuro de Ronald Araujo. El futbolista uruguayo insiste en que no se irá del Barça, pero puede cambiar de opinión si empieza el curso como suplente.
Koundé y Bastoni
El Barça podría acelerar el fichaje de un lateral si Koundé se va a la Premier y Deco sondea el fichaje de un central de primer nivel. Alessandro Bastoni, del Inter de Milán, está prácticamente descartado por las altas pretensiones económicas del Inter de Milán, que ha tasado al futbolista en 70 millones de euros.
Jules Koundé durante el Barça-Betis
Alessandro Bastoni
Laporta sueña con un Barça más potente, campeón de Europa, y apuesta por el próximo mercado de verano para elevar el nivel de la plantilla. Está encantado con Hansi Flick, paciente en los dos primeros años. El regreso al Spotify Camp Nou ha tenido un impacto muy positivo para la economía del club. Dentro de un año, sin embargo, el Barça deberá volver al Olímpic Lluís Companys, durante la colocación de la futura cubierta del estadio, y los ingresos caerán. Por eso, los próximos meses serán clave en la toma de decisiones.
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